Mitología y religión ( Gnomos, elfos, sirenas … un conocimiento mundial Naturaleza en la actividad creativa )

Muchas personas aún están entusiasmadas con la cultura griega antigua, pero solo unas pocas creen en la religión griega de los dioses, que subyace al desarrollo de esta cultura. Se supone que esta creencia se basa solo en fundamentos ficticios, de increíbles cuentos de hadas y que tal “mitología de seres sobrenaturales” no podría ponerse a la par de las grandes religiones y sus “textos sagrados”. Con respecto a esto quizás debería aclararse de una vez, qué es realmente la mitología. Una definición notable de “Larousse, Encyclopaedia of Mythology” nos ayuda en ello a continuación: “La mitología es el estudio de las leyendas religiosas y heroicas las cuales aquel quien las sondea, le parecen tan extrañas que no puede creer que sean verdad “.

 

(R. Graves)

La dificultad o imposibilidad, de considerar como verdadera la tradición sobre seres o dioses, ha llevado a, que hoy en día la palabra “mito” también se usa en un sentido peyorativo por un concepto erróneo o incluso usado para construir un edificio de mentira. Por lo tanto, uno designa a una persona, quien morbosamente se miente a sí mismo y a otros, cualquiera circunstancialmente inventa etc. como “mitómano” respectivamente la adicción mentirosa como “mitomanía”. Pero, como deja insinuar la definición anterior: No los mitos, la tradición en sí misma debe ser lo increíble, sino la incredulidad se sitúa primero de momento en aquel quien trata con el mito. A menudo le faltan pistas, experiencias y especialmente el trasfondo cultural, el cual le permitiría, a capturar lo esencial en las tradiciones. Y de esa manera lo aparentemente extranjero se convierte en mitología, mientras que lo que encaja con las creencias familiares, está asignado al campo de la religión.

Por ejemplo, un estudiante indio podría llamar fácilmente un texto del Bhagavadgita hindú “religioso”, mientras que un estudiante europeo preferiría hablar de un texto mitológico. Por el contrario, los textos del Nuevo Testamento podrían ser asignados por un estudiante no cristiano al campo de la mitología. A partir de ahí no hay textos bíblicos en la mitología europea.

Sin embargo, esta clasificación parece arbitraria y paradójica, tanto más cuanto que existen numerosos paralelismos entre las tradiciones “religiosas” y “mitológicas”. La historia de Noé, quien superó la inundación construyendo un arca, es un ejemplo para ello. ¡Esta historia que les contamos a nuestros hijos y que consideramos que pertenece a nuestra propia religión se encuentra de manera similar en la mitología griega, babilónica, sumeria, india, persa, melanesia, polinesia, australiana y del sur, centro y norte de América!

¿Entonces, por qué hablamos de “tradiciones religiosas” (a las cuales le damos cierto contenido de verdad) si un informe viene de la Biblia, por el contrario, de un “mito increíble”, tan pronto como el informe proviene de otra fuente?

Para muchos cristianos, sería difícil aceptar si uno designaría a los “verdaderos” textos bíblicos “mitología” eso podría ser incluso percibido como chocante.

Ahora objetivamente visto uno encuentra en la biblia del mismo modo historias aparentemente fantásticas como en otras tradiciones. Por ejemplo, ¿es concebible o fácilmente compatible con las Leyes de Creación que el Mar Rojo se haya abierto ante Moisés? ¿Que los patriarcas de la Biblia (Adán, Noé y Set) envejecieron más de 900 años? ¿Qué Sarah, la esposa de Abraham, esperaba un hijo a la edad de 90? ¿Qué Jonás, tragado por un pez, sale vivo tres días después? ¿Que el agua se convierte en vino? ¿Qué Eva fue creada de una costilla?

¿Cuál es la diferencia fundamental entre la imagen bíblica de los ángeles que transmiten mensajes a las personas y el “mensajero de los dioses” Mercurio de la mitología griega, que hace exactamente lo mismo? ¿Entre el colapso de las murallas de Jericó bajo el sonido de las trompetas enemigas y la destrucción de las ciudades por los terremotos desencadenados por Poseidón?

Las diferencias son realmente muy pequeñas. Solo nosotros lo percibimos asi de grande, tan pronto como una tradición pertenece a nuestra patria religiosa y la otra no.

La creencia en los seres y sus altos líderes no habría sido desplazada por la creencia a un único Dios, sino debería haberse completado. Gnomos, elfos y dioses podrían haber sido reconocidos como servidores del Uno, el Más Alto. El conocimiento de los seres se encuentra en todo el mundo, en todas las regiones y épocas, en la base de conocimiento de todas las religiones. ¿También en la Biblia? Ahora veamos qué dice de los seres …

                                                                    La Biblia y los seres sustanciales

Al principio, Dios creó el cielo y la tierra: estas palabras familiares al comienzo de la Biblia abren el relato del Génesis. Uno aprende que la creación se remonta al Dios Todopoderoso, donde la Creación significa no solo la tierra en la que nos encontramos, sino la totalidad de (como lo sabemos hoy en día) miles de millones de galaxias – Dimensiones que están más allá de nuestra capacidad imaginativa.

Entonces Dios creó el gigantesco universo que nos rodea. Esto no sucedió al instante. El Génesis menciona que el séptimo día, el “día de descanso” del Creador, precedido por seis “días hábiles”, que, por supuesto uno tiene que entender períodos de tiempo, no nuestros días de 24 horas.

En vista del inmenso tamaño de la obra de la Creación y la variedad de formas vivas o muertas, que se encuentran en ella, el humano creyente no puede evitar, de preguntarse, cómo todo esto debería haber sucedido. ¿Dios completamente solo debería haber creado los cielos, las estrellas, la tierra, el mar, las plantas, los animales y, por último, todas las personas, es decir, toda la creación hasta el más mínimo detalle? ¿La miríada de cuerpos celestes grandes y pequeños, las innumerables especies de plantas y animales con sus diferentes formas y características?

Y ahora, después de un largo proceso de desarrollo, cuanto todo esto está formado. ¿Él Creador aún toma en cuenta personalmente cada detalle de su obra? ¿Está solo en todas partes al mismo tiempo para ver todo, para vigilar, controlar, dirigir, estimular y revigorizar?

Estas preguntas a menudo se responden en la afirmativa de la “omnipotencia y la omnisciencia de Dios”. Y esta visión de formar todo, de dirigir y guiar directamente y conectarse exclusivamente con el Creador, básicamente no deja lugar para los siervos de Dios, para las muchas criaturas esenciales, las cuales – como por ejemplo los seres de la naturaleza – que actúan en la voluntad del Creador y son responsables del proceso natural. Pero la opinión de “solo la actuación de Dios” se opone por la Biblia misma. Porque hay muchas criaturas en ella, – ni humano ni animal – mencionado, que trabajan para Dios en la Creación.

                                                                                Los siervos de Dios

La Biblia describe claramente a estos seres como siervos. Los querubines, por ejemplo, quienes, armados con espadas relucientes, guardan el Jardín del Edén (Génesis 3:24). Ezequiel (1: 4-21) habla en su visión de los seres que se están moviendo “en las nubes” y arrojando rayos (como se atribuye a Zeus en la mitología griega). Y una y otra vez en los textos bíblicos hay ángeles que transmiten mensajes y vienen a anunciar, amonestar y proteger. Por ejemplo, Jesús mencionó “doce legiones de ángeles” (Mateo 26:53) que podrían acudir en su ayuda si así lo pidiera.

Estos ejemplos sugieren que existen otras criaturas además de humanos y animales, y que Dios no actúa solo, sino que innumerables criaturas esenciales trabajan en su obra. “Sí”, podría responder uno, ¿” La Biblia habla de ángeles que transmiten mensajes – pero entre estos anunciadores de Dios y los seres existe sin embargo una diferencia muy lejana?

A primera vista realmente es así, que los ángeles actúan como transmisores de mensajes de Dios, porque para ello la Biblia nombra muchos ejemplos bien conocidos. Lot fue informado por los ángeles sobre la destrucción inminente de Sodoma y Gomorra, María de Nazaret fue advertida a través de un ángel del evento inminente de luz de la venida de Jesús, y otra vez fueron los ángeles anunciando a los pastores el nacimiento del Hijo de Dios. Pero los textos bíblicos también hablan de otras tareas que los ángeles tenían que cumplir – sobre en relación con eventos naturales. Por ejemplo, las diversas plagas que afligieron a Egipto durante el tiempo de Moisés – agua potable envenenada, la destrucción de cultivos por saltamontes, epidemias, granizadas y tormentas y mal tiempo -, se realizaron por “ángeles malvados” (Sal. 78, 49). En el tiempo de David, como resultado de un “censo prohibido”, murieron 70,000 israelitas por la plaga de peste desencadenada por un “ángel depravado” (1 Cr. 21). Y cuando 185,000 asirios fueron asesinados en una noche, un ángel de la perdición también estuvo presente (2 Reyes 19:35). También en el Apocalipsis (7, 1-3) estan mencionados los ángeles. En un momento determinado deberían detener los vientos de las cuatro direcciones, para que no suceda ningún sufrimiento en la tierra.

Por supuesto, tales relatos bíblicos no están de tomar literalmente en el sentido de una causa de eventos devastadores. Por el contrario, muestran de la misma manera cómo las repercusiones de la actividad humana falsa deben desarrollarse en la Ley de Dios. Las fuerzas activas de la naturaleza, que cumplen la voluntad de Dios, proclamadas por los ángeles, son ayudantes en este evento y, como tales, son auto diseñadas, formados esencial.

Otras indicaciones de que la actividad de ciertos seres también incluye los elementos naturales o las fuerzas elementales están contenidas en los “apócrifos”, es decir, en textos que la Iglesia no ha incluido en el trabajo general de la Biblia. Estos contienen solo textos sobre su (“dado por Dios” y en consecuencia de la unión de la fe”) validez que fue decidida por decisiones del consejo de la iglesia. Los “apócrifos” (en alemán: “escrituras ocultas”) entonces ellos no fueron incluidos en la Biblia usada hoy por los católicos. Lutero, por otra parte, recomendó estos textos a los protestantes y escribió que “no eran iguales a las Escrituras, pero útiles y buenos para leer”.

Por ejemplo, en el “Libro de Aniversarios”, también llamado “Pequeño Génesis” – se considera como la revelación de Dios a Moisés – Se puede leer claramente que Dios creó ángeles para todos los elementos y fenómenos naturales:

Porque el primer día creó los cielos que están sobre  

los cielos, y la tierra y las aguas, y  

todo espíritu que había de servir delante de él, es decir, los ángeles                                                        

en presciencia de los ángeles de la santificación también y los                                                                 

Ángeles del Espíritu de Fuego y los Ángeles del Espíritu                                                                               

del viento, y los ángeles del espíritu de las nubes y                                                                                       

toda oscuridad y del granizo y de la nieve, y los                                                                                              

ángeles de las voces y de los truenos, y de los                                                                                                 

relámpagos, y los ángeles de espíritus del frío y del calor                                                                              

y del invierno y de la primavera y de la estación de la cosecha                                                                     

y del verano y (los ángeles) de todos los espíritus de sus                                                                                 

obras, en los cielos y en la tierra … “(II, 2)

Según este texto, los ángeles – que se pueden equiparar aquí con el concepto de los seres elevados – se crearon sobre los diversos elementos naturales en el primer día de la Creación. Sin embargo, un comentarista menciona que los exegetas judíos están discutiendo sobre esta posición – no porque se cuestione la propia existencia de los ángeles responsables de los elementos, sino por el día en que fueron creados. Algunos creen que esto hubiera sucedido en el segundo, otros vendrán por el quinto día …

En el “Evangelio de la paz de Jesucristo por medio del discípulo Juan” – este texto en idioma armenio fue escrito en el período temprano del cristianismo – se mencionan los ángeles del aire, el agua y la luz solar que las personas deben llamar para recibir los efectos curativos de estos elementos.

En el libro de Enoc, que se menciona varias veces en la Biblia, existen ángeles, pero también responsables de los elementos. Enoch describe en sus visiones entre otros:

“Y el espíritu del mar es masculino y fuerte,
y de acuerdo con el poder de su fuerza, él lo tira con los                                                                            arreos atrás, y del mismo modo es impulsado hacia adelante
y esparcidos en todas las montañas de la tierra. Y el espíritu                                                                           de la escarcha es su angel, y el espíritu del granizo es un                                                                                     angel bueno. Y el espíritu de la nieve ha (cámara)

abandonado debido a su fuerza, y un espíritu especial
está dentro; y lo que sale de él es como humo,                                                                                                          y su nombre es escarcha. Y el espíritu de la niebla no                                                                                            está unido a ellos en sus cámaras, sino tiene

su cámara particularmente, porque su curso muestra claridad                                                                      en la luz y la oscuridad, en invierno y verano, y en su cámara es un ángel ”

(Libro de Enoc 60, 16-20)

No importa si se llaman ángeles o espíritus de los elementos, todos estos textos indican que las formadas fuerzas formativas de la naturaleza existen y que todos los fenómenos naturales son guiados por dichos seres. Desde este punto de vista, la conexión conceptual entre los ángeles y los seres es realmente cercana: En ambos casos son siervos de Dios, que llevan a cabo su Santa Voluntad Creadora.

 

  • Autor “Christopher Vasey”
  • Traductor ” Michael Wirz”

 

 

                                                                                                                                                                                                       

Dios y Su Creación ( EL CAMINANTE DE LOS MUNDOS )

En la Creación se revelan la realidad y la perfección de Dios, a las cuales la teología hoy en día busca. Observamos las maravillas de la naturaleza, empezando en una diminuta construcción de un átomo, hasta los enormes mundos estrellados igualmente conmovedores, entonces se revela al espíritu humano que despierta a un eterno orden, que es perfecto, porque proviene de la perfección de la Voluntad Divina.

…….Un tal orden no puede haberse formado de una materia prima (caos) desordenada antes de la Creación del mundo o de la nada. Todavía estaría la pregunta: ¿Quién o qué causó el caos y lo formo, o quien o que creo el orden de la nada?

…….Ninguna doctrina sobre el origen del mundo puede justificar o hacer comprensible, que el mundo ha surgido “por sí mismo” La pregunta a la última razón, al origen, se mantiene. Ella es sinónima a la cuestión de Dios.

…….El Orden de la Creación es una moldura, un diseño, que lógicamente requiere una fuerza, a través de la cual se ha ejecutado. Para el origen de esta Fuerza solo hay un nombre: Dios. y lo que actúa de Dios, es Su Santa Voluntad, la Voluntad Divina. Esta Voluntad corre a través de todas las partes de la Creación, como si fueran creadas de inmediato o si se desarrollaron solo en vueltas de tiempos largos o aún están entendidas en proceso de desarrollo.

…….La pregunta que a menudo se hace hoy en relación con una idea de Dios y Su Creación: “Evolución” (Desarrollo) o “Creación de Dios” es falso. Porque la Creación contiene ambos: Creación de Origen y Creación desarrollada. Sin embargo, todas las partes de la Creación, aquellas creadas y desarrolladas, tienen el mismo origen de Dios, debido solo a que existe una Fuerza Divina, de donde se formó todo y se desarrolló, y todo esto está sujeto a las mismas Leyes de Dios

…….La Creación Espiritual Primordial fue la primera Creación de las palabras “Hágase la Luz”. Ella se encuentra por debajo de la esfera Divina. La contenida Historia de la Creación en la biblia en el 1mer libro de Moisés, sobre los siete días de Creación se refiere a esta primera Creación y no a la tierra. Este relato de la Creación no tiene carácter simbólico, sino da explicaciones sobre realmente las operaciones reales, que tuvieron lugar en alturas inmedibles.

…….Es lógico, que con la Creación, la cual Dios en el principio (1. Moses 1,1), entonces, creo primero, no puede ser referido a la tierra, la cual está a lo más lejos y, por lo tanto, tuvo una larga carrera hasta su estado actual.

…….Si nos visualizamos las palabras, las cuales escribió Paul a los Efesios (Efe. 4,10): “El que descendió hacia abajo, ese es el mismo, que ascendió hacia arriba sobre todos los cielos…”. De esa manera dicen claramente, que entre la tierra y lo Divino, de donde vino Jesús, aún hay Reinos Espirituales (Cielos). De nuevo, hay una indicación de que la tierra no puede ser la primera Creación.

…….Dios tampoco creo Su Creación de la “nada”, como comúnmente se cree, sino fue su Poder Creativo, Su carisma cuales en las palabras de la Creación “Que sea Luz” fueron transmitidos al universo sin luz. Y a partir de esta fuerza viviente, todo se formó y se desarrolló. En algunos mitos de la Creación antigua el acto de la Creación es pensado de manera, que El ser más elevado de la Creación la creo de sí mismo y desde su corazón mismo u otras partes de su cuerpo Esta representación pictórica y simbólica ilustra claramente, que un material de creación·ha estado allí y aún hoy día esta, que la Creación de ninguna manera surgió de la “nada”.

……. Entonces, es cierto tanto la historia de la Creación de la Biblia como en el conocimiento científico del mundo. Por lo tanto, nadie necesita vacilar en su fe. Porque también el desarrollo es querido por Dios. Un buen ejemplo es el espíritu humano mismo. También si él es eterno, después de todo él no fue creado completamente consciente. Primero debe convertirse a partir de una “semilla espiritual” inconsciente que fue “expulsado” del Reino Espiritual (Paraíso) en un proceso natural a trabajarse hacia arriba, hasta una personalidad plenamente consciente; en un mundo que está sujeto igual al desarrollo. En la lucha contra sus influencias insólitas él debería recoger sus experiencias y al mismo tiempo ennoblecer su entorno a través de su espíritu, hasta que se pone poco a poco tan maduro que él pueda regresar al paraíso. Él es igual al hijo perdido quien encuentra el regreso a su hogar espiritual.

……. Pero incluso allí, él está infinitamente lejos de Dios. Nunca un espíritu humano puede presentarse ante su Dios personalmente, porque Él trona en distancias inaccesibles. Dios no está tan “cerca” como los humanos se lo piensan, Él no es, porque “tanto como el cielo es más alto que la tierra, así que mis caminos son más altos que vuestros caminos y mis pensamientos que vuestros pensamientos ” (Jesalla 55,9). Dios está cerca del hombre solo entonces, cuando una parte de Él (Hijo) habita en la Recreación (mundo).

…….Pero el humano tiene la capacidad, de reconocer a Dios en Sus obras. Él es capaz de reconocer a partir de estas obras a su Creador a su perfección y su sublimidad. En ese camino él puede poco a poco llegar a la creencia correcta en Dios, al verdadero conocimiento de Dios al sospechar de la grandeza de Dios.

…….Porque el humano como criatura pertenece a la Creación, es natural que él pregunte hacia su Creador y sus obras.

…….En el desarrollo espiritual normal el humano tendrá también la preocupación de afanarse y el anhelo de ponerse en conexión con el Creador. Él experimentará en ello, que hay presente una dependencia incondicional de la obra del Creador, que le hace imposible al humano, alguna vez ser o convertirse uno mismo en el creador o maestro.

…….Desde que el humano se detiene en el mundo él lleva este anhelo en sí mismo. Él la trajo como un heredero de su Patria, el anhelo hacia la Luz. Ella está implantada en él y lo guía con seguridad hacia la Luz, si él se queda despierto. Cada vez más y más a través de excavaciones y hallazgos se encontraron índices y pruebas que ya en tiempos grises de antes mucho antes del registro del Antiguo Testamento, que los humanos de ese tiempo adoraron y veneraron a un ser supremo. ¡Porque Dios estaba y está siempre!

                                                                     Los diez mandamientos

Debemos tener en cuenta que las Leyes de la Creación son efectivas no solo en el mundo visible sino también en el mundo invisible. Ambos mundos están estrechamente conectados y forman un entero con una Ley uniforme. En ello el mundo invisible es lo primario ha sido lo primero, a lo cual el mundo visible se ha desarrollado.

…….También el humanos terrenal es en este sentido un entero. Él consiste a partir del cuerpo terrenal y los envoltorios más delicados e invisibles, necesarios para su desarrollo con el espíritu como núcleo. Si él se desprende del envoltorio terrenal junto con la llamada envoltura astral, su espíritu solo tiene las fundas más delicadas y es llamada en este estado “Alma”. Si hubiera ahora para el mundo visible e invisible, es decir para el cuerpo de la tierra y el alma, dos legalidades de Leyes con diferentes regularidades, entonces no podría existir el humano terrenal.

…….Todo eso significa para llegar a una solución real en forma natural, lo trascendente, lo extrasensorial, implica como un factor importante en la investigación seria. En una limitada contemplación solo a lo de este mundo, ya tenemos que detenernos en la muerte de la tierra. Especialmente lo más importante es precisamente lo que viene después, queda con eso en consideración.

……. Por lo tanto, teniendo en cuenta las conexiones entre este mundo y el más allá, hay posibilidades, de ajustar la vida terrenal a las Leyes válidas en la Creación, Sin embargo, en primer lugar, los requisitos previos humanos y objetivos deben cumplirse. Puede ser, por lo tanto, estas observaciones en la presente gran disputa del pensar incorrecto hasta ahora y las acciones del humano, mostrar la dirección para una futura vida natural en la tierra, que se basa lo más posible en las Leyes de la Creación, a las cuales también pertenecen las Leyes Naturales. En realidad, seguimos de este modo solo la Voluntad de Dios, cual se demuestra en Sus Leyes.

……. En ello no puede haber lagunas y deficiencias, cuanto menos, si están incluidos los Diez Mandamientos de Dios, que siempre siguen siendo válidos mientras hay humanos en la tierra. Son una guía inapreciable si se interpretan correctamente. ¿Pero en resumidas cuentas sabe la humanidad de hoy qué significa una interpretación correcta de estos mandamientos para ellos? Piensa la humanidad en ello, que, por ejemplo, en el Primer Mandamiento a los “demás dioses” también puede incluir una tendencia, a la cual el humano se esclaviza y que él pone en lugar supremo en su vida, sea ahora dinero, poder o una mujer; que en el quinto Mandamiento no solo se refiere al homicidio terrenal, sino también un mortificar, lo cual toca el alma, impidiendo el desarrollo de los dones, una esperanza esta ahogada o una confianza es engañada?

…….¿Se hace la humanidad un pensamiento en el Séptimo Mandamiento de que a la propiedad de un humano también pertenece su reputación, la cual por ejemplo puede ser robada mediante socavar la confianza, que disfruta una persona; y ha tomado alguna vez conciencia del Décimo Mandamiento, por qué el humano no tiene ningún motivo para desear algo de las posesiones de su prójimo, porque todos nacen bajo las circunstancias que él mismo creó antes en su libre voluntad, como resultado de sus cultivos en las diferentes vidas terrenales?

……. El Amor de Dios dio los Mandamientos a los humanos para la observación y la obediencia, para que puedan seguir el camino hacia el Reino de la Luz del ser eterno. El mismo Amor también está anclado en las Leyes Eternas e Inmutables, que actúan en la Creación. Después de todo, también deben ser tejidos de los humanos a las Leyes terrenales como generalmente en toda vida terrenal. Pero es necesario primero obtener el entender del Amor Divino, porque Él es diferente, que el de hoy día afeminado y perdonador amor humano.

…….Amor Divino, cuya mayor parte es la severidad, solo quiere aquello, que sirve al humano, lo que le promueve espiritualmente, y no, lo que le gusta y le es agradable.

……. En la gran transformación espiritual, en la cual nos encontramos, se restaurará el Amor Verdadero, junto con la Verdadera Justicia. “Porque Amor no se deja separar de la Justicia; ¡ello son uno!

(Abd Ru Shin)

 

                                                                Mejora de la humanidad de la tierra

En la parte del mundo, Éfeso circula por millones de años una pequeña estrella: la tierra el planeta azul. Ha sido elegido y preparado para ser un lugar de morada para los espíritus humanos en sus diversas vidas terrenales.

……. Así se convirtió en el punto de encuentro más importante de los humanos en su caminata común a través de la Creación subsecuente, pero al mismo tiempo también el punto de inflexión en el camino de regreso al Paraíso.

……. Huéspedes del Creador deberían haber sido, Él cual misericordiosamente les dejó el plano terrenal para su desarrollo. pero el humano abusó la hospitalidad otorgada de mala manera y de la “Corona” de la “Creación”, se convirtió en un presuntuoso gobernante del mundo, cual solo conoce su propia voluntad e hizo de la tierra un patio de recreo de espíritus degenerados.

……. Si el hombre hubiera cumplido la voluntad de Dios, que se expresa en Sus Leyes, estarían hoy día estados paradisíacos en la tierra. En las condiciones desoladas prevalecientes ahora, se puede medir, cuán lejos está la humanidad de Dios y de qué manera los eventos revelados ya se han cumplido.

……. Esperemos que el tiempo ya no esté lejos, en el que la tierra abusada puede rejuvenecer y seguir su curso, después de sacudirse toda la oscuridad. Entonces una nueva raza humana purificada surgirá en ella, que le da el honor a Dios, porque solo vive por la Voluntad Divina.

…….El comienzo a ello, los humanos terrenales ya lo pueden hacer, en el que eligen las almas, cuales en el más allá esperan a una encarnación, contribuyen en una decisión, previsto, que hay un deseo serio por un niño.

…….Así que la co-determinación, la que es oportuna, debe realizarse incluso antes de la procreación, es justificado a la influencia de la atracción de la semejanza. Cuando los humanos terrenales están ansiosamente dedicados a un conocimiento cada vez mayor, de promover lo bueno y lo puro en sí mismo y lo convierten a la acción, también se atraen almas semejantes del más allá a la encarnación. Ellos le ofrecen oportunidad a la nueva existencia terrenal y los apoyan en su maduración espiritual. De este modo, brindan ayuda que de manera interactiva extienden grandes bendiciones a todos los involucrados.

……. Eso sería una contribución real a la elevación y mejora de la humanidad terrenal, incluyendo una planificación familiar saludable, al que está concedido un éxito seguro. Es en el mismo tiempo un ejemplo, para como el humano terrenal en su actuar terrenal puede aplicar conscientemente la Ley de la Creación de la Atracción de la similitud, que es sinónimo con el cumplimiento de la Voluntad Divina.

                                                                                      Virtudes

Las virtudes vienen de Dios. Son Dones de lo más noble, que el Creador puso en el espíritu humano. Es por eso que las virtudes son eternas y no cambian. Ellas pertenecen a las habilidades del espíritu, ellas son la “libra” que les han confiado, con el cual deberían “proliferar”, eso quiere decir: que ellos deberían usar sus capacidades, para que traigan bendiciones (rédito).

Pero el humano no ha sido provisto de virtudes terminadas por inmediato, Él mismo primero debe llevarlas al despertar y florecer. Para esto necesita de nuevo las radiaciones apropiadas del espacio, las cuales le ayudan en ello.

Los puntos de partida de estas radiaciones se pueden encontrar en las alturas más altas del Reino Primordial Espiritual. Son formas ideales femeninas y masculinas, modelos de rol para toda la humanidad, cada uno de los cuales incorpora una virtud. Ellos envían su radiación a las partes de las Creaciones las cuales se sitúan debajo de ellos donde son recibidos y enviados por muchos intermediarios hasta la Creación subsecuente, que se designa mundo y que consiste en diferentes materialidades. Esto incluye nuestra tierra.

Para cada virtud, para todas las precedentes, sí, en absoluto todo lo que mueve al humano interiormente, si solo es puro, dan estas ayudas radiantes, estimulación, animación y fortalecimiento ya sean por ejemplo ahora: Lealtad, veracidad, gentileza, diligencia, heroísmo, valentía, soltura, cumplimiento del deber, sabiduría, humildad y misericordia.

Los pueblos antiguos conocían a los mediadores los cuales desde arriba son los últimos en la brillante cadena de ayuda, porque aún podían verlos con sus ojos internos. Los llamaron “dioses y diosas”, porque se les aparecieron como poderosas personalidades, de las cuales fueron superados en vigor y fuerza.

Los “dioses y diosas” todavía están allí hoy, aunque han sido desterrados por los humanos al reino de lo irreal, legendario. Aunque en efecto no son “dioses”, sino siervos del Altísimo, personalidades las cuales, en perfección más noble, inmortal viven jóvenes y eternamente bellas a la altura del Olympus (Walhalla), que yace debajo del paraíso humano. A partir de ahí ellos actúan en gran diversidad. Hacia abajo a la Creación subsecuente material, quien las fuerzas creadoras dirigen la naturaleza y elementos y actúan en ello enlazando, amortizando y formando.

Estos servidores del más Alto y aun muchos otros más con ellos se mantienen firmemente conectados en las Leyes de la Creación y conocen solo una tarea: El cumplimiento de la Voluntad de Dios. Esto excluye la arbitrariedad sellada por los humanos.

Los pueblos antiguos les dieron diferentes nombres según su idioma. Así que el Zeus de los griegos es consustancial al Júpiter de los romanos y al Odín (Wotan) de los germánicos.

Poco a poco, la creencia en los dioses se perdió, porque la conexión hacia ellos a través del pensamiento material cada vez más emergente fue interrumpida. Las formas nobles se desvanecieron, fueron humanizadas en los años siguientes y desplazadas por imágenes, que crearon fantasía humana.

La creencia de los dioses “paganos” en realidad no es otra cosa que un nivel intermedio en el desarrollo natural de la humanidad al más alto nivel del reconocimiento de Dios. En la lucha por el conocimiento religioso, los pueblos de la antigüedad llegaron a este nivel, que correspondía a una verdadera necesidad interior de un mayor desarrollo. Trajo el reconocimiento más alto para el desarrollo en a aquel tiempo.

La abolición a menudo obligatoria de esta creencia en los dioses en el curso de la cristianización fue un gran error, que costó mucha sangre y sufrimiento. Además, proporcionó evidencia de ignorancia de las Leyes Divinas de la evolución. En la escuela terrenal, la cual no es otra cosa que una imitación áspera de la gran escuela de la vida, donde no se presenta de repente a los niveles medios el conocimiento del más alto nivel y descartó el conocimiento previamente tomado como inútil. Porque un nivel debe construirse en el otro, no se puede omitir ni uno solo, de lo contrario, surge la fe sin convicción.

No es fácil descubrir, en los múltiples mitos y leyendas, el núcleo del verdadero funcionamiento de los dioses en la Creación, especialmente con respecto al espíritu humano, debido a las muchas adiciones humanas, extensiones y decoraciones apenas dejan reconocer lo esencial. Por lo tanto, las siguientes descripciones de dioses y diosas deben considerarse como afirmaciones aproximadas.

Así encontramos, por ejemplo, en Zeus (Júpiter), el padre de los Dioses y el dirigente del mundo, la imagen ideal del gobernante; digno de respeto y dignificado, estricto y justo en el liderazgo de su alta misión. En él se podía ver la encarnación del principio de orden inmutable y la armonía. La sabiduría de su consejo y la profundidad de su conocimiento fue especialmente respetada.

En Hera (Juno), la contraparte femenina de Zeus, reconocemos el ideal de la fidelidad. La alta nobleza de la feminidad pura encuentra expresión en ella. Ella es una protectora fiel y materna especialmente para el género femenino. Ella fue adorada como guardiana del matrimonio y protectora de la mujer que da luz, que les inspiro a los humanos respeto por la maternidad.

Pallas Atena (Minerva) es retratada como una verdadera diosa con casco, escudo y lanza. Firme en su posición e inquebrantable es su actuar, que esta distinguida por la agudeza visual, confiabilidad y escrupulosidad. Ella abriga, protege y mantiene la patria y acompañada como una “diosa de la guerra” el ejército saliente cuando se trata de defender a la patria.

Apollon (Apolo) es el luchador victorioso contra todo lo impuro y malvado, contra los poderes de la oscuridad; El don de la profecía es lo suyo. Dicen que él ha dado a los humanos para su ascenso espiritual el consejo: “Renúnciate a ti mismo”.

Artemis (Diana) brilla en su virgen dignidad como un modelo de pureza y buenos modales. En prados floridos, ella realiza bailes encantadores con sus ninfas. Ella fue especialmente adorada por las chicas jóvenes.

Ares (Marte) transmite fuerza, coraje y espíritu de lucha alegre. La estrella supervisada por él, “Marte”, también actúa de acuerdo con su similitud en correspondencia estimulante y excitante. A través de su fuerza de radiación, así como el resplandor de los otros planetas se formaron metales, plantas y piedras en la tierra.

Afrodita (Astarte, Venus) es la diosa de la belleza y de la fertilidad. Fue santa para todos los pueblos que lucharon por la pureza de la mujer. También la llamaron la diosa de la luna, porque su luz era similar a la luz de su esfera. Gentileza y graciosidad ofrendan sus radiaciones. El mirto como símbolo de amor puro se le atribuye a ella. También su estrella, Venus, vibra en pureza y belleza. En su luminosidad, los colores y los tonos se forman en el área de lo material en maravillosa belleza.

Hermes (Mercurio), el mensajero rápido de los dioses que dirige los comandos y ordenes de Zeus. Él dirige, protege y actúa de mediador. Su agilidad con lo que ejecuta sus órdenes, y su humildad en servir, son en ello modelos a seguir para las virtudes verdaderas. A la juventud griega él fue colocado en su destreza física como un modelo vivo a seguir.

Hestia (Vesta) fue honrada como guardiana del hogar y la familia. El fuego del hornillo es su símbolo. Puro e integro como la llama es también el ser de esta diosa. Colonos que abandonaron su tierra natal para fundar un asentamiento, tomaron del altar de la Hestia, en el que ardía un fuego eterno, fuego como símbolo con ellos de la conexión espiritual entre el hogar y la nueva colonia. De acuerdo con la naturaleza pura de esta diosa solo vírgenes castas podían servir en su templo.

Es notable, lo que se pensó acerca de los dioses hace más de 2000 años, por lo tanto, en un tiempo, en el que la creencia en ello aún no se extinguió.

Cicerón (106-43 antes de Cristo), uno de los oradores y escritores más importantes de la antigua roma, dejó una obra casi en su totalidad conservada “Sobre la naturaleza de los dioses” (Wilhelm Goldmann, “los libros del bolsillo amarillo” / 877), en el cual, como forma de un diálogo de representantes de las escuelas de filosofía griega se habla sobre los dioses. Algunas oraciones sean reproducidas aquí:

“… Pero hay también otros filósofos y de hecho importantes y famosos, que creen que es verdad que el mundo entero se mantiene en orden y se rige a través de la percepción divina y el buen sentido. A parte – cuidan como ellos creen – aun los dioses asesorando y ayudando para la vida de los humanos.

Frutas y otros productos del suelo, cambio del clima, estaciones y el cielo estrellado, a través de lo cual todo se lleva al crecimiento y la madurez, lo que produce la tierra son, en su opinión, obsequios de los dioses inmortales para la humanidad “-

“Porque esta creencia en Dios no se originó en la instrucción y acuerdos unánimes que están firmemente anclado en todos los viejos hábitos o leyes, entonces necesariamente debe haber una firme creencia de que hay dioses, porque tenemos una idea implantada o, mejor dicho, innata de ellos. Todo lo que concuerde en la predisposición natural de todos los humanos, eso probablemente sea cierto. Por lo tanto, uno debe admitir la existencia de los dioses. ¿Como esta frase no solo es universalmente reconocida sin excepción por todos los filósofos, sino también en incultos, entonces debemos agregar, que la anticipación de los dioses, como lo llamé antes, yace en nosotros; o debo llamarlo conocimiento previo? ”

Por lo tanto, los “dioses y diosas” a menudo difamados y negados son en realidad los mejores ayudantes de los humanos. Sus radiaciones despiertan, promueven y fortalecen las virtudes que los humanos necesitan para ser dignos nuevamente de una verdadera humanidad.

Sobre todas las virtudes se encuentra la Virtud de la Pureza Divina, que se expresa en el espíritu humano como verdadera lealtad. Solo en Su Rayo pueden desplegarse las otras virtudes.

El cuidado de las virtudes femeninas, en primer lugar, la fidelidad, es la mejor protección contra la masculinización para las mujeres, como también al hombre, el cultivo de las virtudes masculinas les impide hundirse en la debilitad y la blandura. Con toda razón, Schiller dijo: “y la virtud no es un sonido vacío, el humano la puede practicar en la vida”. Eso significa que debe protegerse constantemente luchando por la belleza, nobleza y pureza para adquirirla. Entonces él mismo puede convertirse en un modelo ideal el mismo incluso en su especie humana.

Qué virtudes el humano elige, se deja elegir a él mismo. Ya sean las virtudes generales que se aplican por igual a la feminidad, como la humildad, la obediencia y la misericordia, o las virtudes excepcionales para ambos sexos: gentileza, respectivamente, coraje, heroísmo, agilidad, entre otros.

Al igual que con un noble juego de cuerdas, el jugador es libre, que tonos toca, así el espíritu del humano es capaz de originar vibraciones particulares, las cuales, llevadas de puro anhelo, salen al espacio. Allí encuentran la conexión a vibraciones similares, que actúan fortaleciendo y estimulando, vigorizando y gratificando  gradualmente siguiendo el ejemplo de las virtudes celestiales, dejando emerger el mismo modelo humano en la tierra.

Cuán amplio es el concepto de una virtud y cuán multifacético es en la vida terrestre se mostrará en unos pocos ejemplos.

Simplicidad y claridad en sentimiento y pensamiento sin duda conducen a la virtud de la humildad, que está relacionada con el servir, que no tiene nada que ver con una actitud baja y sumisa. Servir significa “renunciar a uno mismo” para lo cual no es necesario retirarse a la soledad o recluirse.

El humano renuncia a muchas cosas exteriores, su profesión, su posición, su hogar y recoge algo nuevo por eso, Ahora él también es capaz, de renunciarse a sí mismo, eso no significa otra cosa que su pensar y actuar poner en la Voluntad de Dios, su propia voluntad y a ajustarse a la voluntad superior de Dios, sin exigencias y sin autoexaltación. Con ello, él se renuncia a si mismo. Nada más significa las palabras, que Apolo una vez le dio al humano: “Renúnciate a ti mismo!”.

La Voluntad del Creador, bien puede observar el humano, porque él tiene los Diez Mandamientos, los mensajes de Dios, y él vive en medio de la Obra, lo cual el Creador ha creado. Solo a partir de esto, puede leer todo lo que está contenido en las Leyes de la Creación.

Estas Leyes moldean y dirigen todo el evento en la Creación; Una desviación arbitraria de ellas es imposible porque contradice la Perfección Divina.

Así, el humano se acerca cada vez más a la conciencia de su propia pequeñez ante el Poder y la Grandeza de su Creador. Él se vive a sí mismo como una pequeña partícula en la gran, enorme Creación, la cual depende de Dios. Él es solo un espíritu desarrollado cual no lleva nada Divino en sí, y cual él solo puede existir por la gracia de Dios.

Si él ha encontrado así el coraje para servir verdaderamente bajo la plenitud de su personalidad, se le abre a él la puerta de la humildad y con la humildad se aloja otra virtud en su alma: la modestia.

La persona modesta nunca caerá en presunción sobre sí mismo y siempre toma solo la cantidad correcta de aquello, lo que a él le ofrece la Creación.

En el tiempo de hoy con el alejamiento de Dios, es particularmente difícil para los humanos de despertar en si mismo la virtud de la humildad, porque, después de todo, esto incluye el conocimiento de Dios, el presentimiento de la Grandeza y el Poder Divino.

La virtud de la misericordia especialmente se refiere a la relación de las personas entre sí. Ya hace mucho tiempo, el humano ha encontrado también un sustituto para ella. la compasión como el producto de la mente vinculada a lo terrenal, nacido de la vanidad y el amor propio o cálculo terrenal. En primer lugar, generalmente son el beneficio propio y la ventaja; la razón para ayudar realmente a los demás casi siempre falta. Por otro lado, la misericordia es diferente en su grandeza espiritual. Ella surge del sentimiento espiritual puro del humano, de la bondad del corazón y no a partir de la ambición egoísta, como es el caso con la compasión. Ella ayuda por el bien de ayudar y no piensa en los beneficios personales, porque su objetivo es espiritual. Por lo tanto, también respeta la Ley de Compensación de dar y recibir. El dar, que proviene del cálculo o la vanidad, también al igual viola contra esta Ley como el tomar, que tiene su origen en la descontada expectativa, en una exigencia y demanda o en un “derecho a ayuda”.

Pero hay algo más propio a la misericordia: la severidad justa, que solo ve los beneficios espirituales del otro, a lo cual pertenece el moverse espiritual y terrenalmente, mientras que el dejarse ayudar es mucho más cómoda y agradable, pero también promueve la inercia espiritual.

Qué tan importante es el moverse uno mismo, nos muestra el proverbio chino: “regálale a un humano un pez, entonces él tiene alimento por un día. Enséñale a un humano a capturar pescados, entonces tiene alimento toda su vida.”

Estas simples palabras son el núcleo de un ayuda real, que es realmente útil a los humanos. Incluso podrían tomarse a menudo como la base real para la ayuda al desarrollo ofrecida hoy día para los pueblos. Cuánto se da aquí solo por la ansiedad de validez para exterioridades, para una vida cómoda o para el instante momento. ¡Ahora, qué poco se hace, a despertar el interior y exterior y promover la autoayuda natural, lo que entonces trae la bendición!

Por lo tanto, la compasión tiene consecuencias perniciosas, por las cuales la armonía de las relaciones recíprocas de los humanos está siendo seriamente perturbadas desde hace mucho tiempo, porque tanto el dador como el tomador actúan falso en ello reclamando solo beneficios terrenales. La misericordia, por otro lado, vibra en las Leyes de la Creación y, por lo tanto, solo puede rescatar alegría y gratitud.

A menudo se presunta que la gratitud es una virtud o un deber. No son ambas, pero, como la alegría a la que está estrechamente conectada, es un valor compensatorio que debe ser proporcional a lo que se ha recibido. Por lo tanto, la gratitud a los humanos es limitada, y es incorrecto hablar de un deber de agradecimiento y esperar mucho más de lo que vale la dádiva.

Solo frente a Dios debería ser la gratitud ilimitada, porque el humano no está capacitado de dar nada más que gratitud por todo lo que recibe de Él.

Finalmente, hablemos brevemente de la diligencia, que es de particular importancia en la vida del humano, exceptuando además de eso, si ella está ahora de encontrarse bajo las virtudes o bajo las preferencias del espíritu humano. Aquí, también, el concepto original se ha reducido a lo terrenal. El uno lucha con persistente diligencia, a una vida despreocupada y cómoda en la tierra, el otro con dura diligencia por el poder y la reputación y un tercero trabaja con diligencia laboriosa sin alegría su trabajo diario. ¿Ahora, quién conoce el concepto correcto de la diligencia espiritual, cual esta estrechamente conectado con la Ley del constante Movimiento en la Creación? Aquella diligencia, que está constantemente esforzando, de aspirar con calma seguridad hacia una meta alta, lucida, para ennoblecerse a uno mismo y a los semejantes y con ello progresar espiritualmente, sin innecesarias exageraciones, sin inhibiciones y sin prisas.

En armonía con la Ley del Movimiento, a esa causa se origina un vibrar-espiritual armonioso, que posteriormente se transfiere a la actuación terrenal y que no deja surgir la conveniencia ni la inercia ni el afán insano. Tal esfuerzo diligente encuentra su final en los tiempos necesarios de descanso y al mismo tiempo crea un nuevo incentivo para el actuar nuevamente.

Diligencia que arraiga en lo espiritual, produce frutos para la eternidad, obras imperecederas, que también ayudan a otros humanos.

¡En la tierra, sin embargo, se crea un actuar alegre y bendito con esta diligencia, por la gloria y gracias al Creador!

Así debería ser, si el humano hubiera seguido el camino de la virtud. Pero este camino se ha convertido en un camino solitario. Más bien, el humano hace de “la necesidad una virtud”, eso significa, que él se gana el mejor lado de una situación no agradable, en vez de que él mismo se ocupe con las virtudes.

Y, sin embargo, un sonido distante tendría que golpear el alma con esa palabra, si ella todavía tiene una chispa de anhelo en ella. Un sonido que rompe el velo oscuro, para dejar entrar rayos lucidos, rayos refrescantes y estimulantes de fuentes eternas e inagotables, las que al humano de nuevo impulsan fuerza motriz a lo ideal y lo puro, a lo noble y lo bello.

Pero en el tiempo de hoy en el gran vacío de gestión espiritual, del asalto ininterrumpido de malas impresiones, de la agitación interna del alma y en el matar de la propia personalidad, la humanidad está más lejos que nunca de esta aspiración ideal.

Embarazosamente pesa en ella, que ella se ha cerrado completamente a la radiante ayuda desde arriba y en su lugar se entrega a las tentadoras corrientes de la oscuridad, de cada virtud hace un- virtuoso y convierte todas las ventajas en lo opuesto. De esa manera se convirtió el coraje a la cobardía, la veracidad a la mentira, la gracia a la vanidad, la humildad a la arrogancia, la sabiduría al pseudo-conocimiento y la fidelidad a la infidelidad.

Pesado y difícil es por lo tanto la lucha por una nueva imagen del humano, por eso es tan difícil, porque debe convertirse en una imagen clara y pura, que esta vez tiene que seguir siendo válida para todos los tiempos. Sin las virtudes, esta imagen no puede ser cuñadas. Porque son ellas quienes le dan al cuadro un brillo eterno.

Estas explicaciones, dadas con el conocimiento del Mensaje del Grial “En la luz de la verdad” de Abd-Ru-Shin, son estimulantes. para reflexionar sobre ello….

 

Una nueva era se acerca con tremendas agitaciones y cambios, provista de acuerdo con las Leyes de la Creación, prometido por Jesús y los profetas y manifestado en la Revelación de Juan. Este tiempo trae nuevos conocimientos, no solo en lo terrenal sino también en el terreno espiritual. Hay muchas señales para reconocer este cambio mundial único. ¡Ella inicia una nueva era en la tierra, en la cual ya no reinará el hombre, sino únicamente el Espíritu Santo, la justa Voluntad de Dios!

Escrito ” Herbert Vollmann – escrito en las cercanias de Abd Ru Shin- “

Traduccion ” Michael Wirz “

Libro : ” El Caminante de los Mundos “

              

 

 

Gnomos, elfos, sirenas … un conocimiento mundial Naturaleza en la actividad creativa

                          Los “dioses” de la antigüedad

 

Sin embargo a las criaturas sustanciales no solo pertenecen todos los seres que hemos mencionado hasta ahora, que están en conexión directa con la materia y quien. esta atraviesa con su fuerza formándolas, vivificandolas . Según la tradición, existe una verdadera jerarquía en la cual los múltiples tipos de “trabajos” son dirigidos y coordinados por otros seres superiores. Y en la parte superior de la jerarquía hay incluso “ejecutivos” más altos, que actúan como grandes centros de energía.  Aquellos pueblos que sabían sobre ellos los adoraron como “dioses”. Estos son los dioses conocidos de la antigüedad griega y romana: Zeus, el dios del cielo y los fenómenos meteorológicos en general; Poseidón, el dios de los mares; Artemisa, la diosa de la tierra salvaje (bosques y prados); Deméter, la diosa de la tierra cultivada y la fertilidad, o Hefesto, el dios del fuego y los volcanes, solo por nombrar algunos.

Estos dioses son las fuerzas impulsoras detrás de los fenómenos naturales, pero también han sido asignados a ciertas virtudes relacionadas con su actividad. Por ejemplo, el sentido de la justicia (Zeus), de la gentileza (Afrodita), el coraje (Marte), la vigilancia (Atenea), la humildad y la conciencia del deber (Mercurio), la fidelidad (Hera), la pureza (Artemisa) etc.

Tales “dioses principales” de la mitología griega, romana o germánica, mencionados en Europa, se pueden encontrar en África, Asia y América, con algunas desviaciones. Todas las tradiciones atribuyen a estos dioses también una residencia en el cielo, llamada por los Griegos Olimpo, los Germanos Walhall y los Celtas Tir-na-Moe.

La esfera de influencia de cada dios y las facultades atribuidas a cada uno de ellos también se parecen entre sí. En todas partes hay un “dios del cielo”, que también es el “dios” de la tormenta y lanza un rayo con la ayuda de un arma o una herramienta. Para los griegos, es Zeus con su lanza; con los romanos Júpiter, también equipado con una lanza; entre los germanos está Thor (Donar) con su martillo; en los Incas Catequil con su tirachinas; en China Lei-Kong con mazo y cincel; los indios iroqueses conocen a Hino con arcos y flechas; en Mozambique, el dios se llama Tilo; en Guinea Nyamie; en Senegal de rockh-sene; en Guatemala Huracán; en India Indra.

Los nombres de estos “dioses” a veces son muy similares. Por ejemplo, la deidad responsable del elemento de fuego se llama Agnis en India, Ogni de los pueblos eslavos, Ignis en los romanos. El orden de la naturaleza en Grecia depende de Urano y de Varuna en India.

Todos estos ejemplos muestran que los pueblos y las civilizaciones solían considerar a la naturaleza no solo como materia, sino personificaron sus acciones, atribuyéndole poderes creativos, que también tenía ciertas características dependiendo de la tarea en cuestión. En todo el mundo, se revela la imagen uniforme de un orden jerárquico de actividad esencial, en la parte superior de la cual un grupo de dioses supremos actúan juntos.

Tal visión del mundo unificada puede sorprender. Porque, aparte de algunas diferencias culturales y ambientales, las descripciones de los seres y sus líderes (los dioses) básicamente concuerdan de manera asombrosa en todo el mundo. ¿Cómo es esto posible? ¿De dónde viene esta uniformidad?

                                                                 ¿De dónde viene el conocimiento?

Aquí hay dos hipótesis enfrentadas. El primero explica todo el conocimiento sobre los seres a la “invención” humana, que se ha extendido a través de la tradición oral o escrita sobre el mundo. Por lo tanto, en algún momento de la historia, se ha imaginado que la naturaleza está animada por fuerzas personificadas, y esta suposición luego se extendió lentamente por todo el mundo.

La segunda hipótesis, por otro lado, asume algo más obvio: La razón por la que tantos pueblos diferentes de la tierra están convencidos de la existencia de los seres y también los describen de una manera muy similar es simplemente que estas entidades fueron realmente vistas en todas partes. Por lo tanto, no había una tradición de ideas sin fundamento, sino, fue procesado en cada pueblo localmente y simplemente lo que originalmente basó en experiencias y vivencias.

Sin embargo, estas experiencias deben haber sido muy marcadas e indudables para que las tradiciones resultantes sean tan claras. Si solo hubieran salido de algunas fantasías y sueños o especulaciones, las descripciones de las diferentes regiones de la tierra tendrían que ser muy diferentes. Sin embargo, como vimos, son en gran parte consistentes, un hecho que encaja en la segunda hipótesis.

Incidentalmente, el hecho de que una transmisión fiel de cualquier juego de pensamiento humano eventualmente se extienda por todo el mundo, como lo supone la primera hipótesis, por cierto, uno debe dudar desde el principio ya. Porque es bien sabido que cualquier información que se transmita de boca en boca a través de toda una serie de intermediarios, como más a menudo se transmita, como a cuantos más cambios se someten. Partes de la información original pronto quedan fuera, dobladas y complementadas con elementos nuevos, y lo que sale no tiene nada, o muy poco, que ver con la información inicial. Además, la hipótesis de distribución es contraria a las condiciones geográficas: En ese tiempo, como se suponía que estas tradiciones se propagarían por todo el mundo, los océanos, las montañas altas, los desiertos, etc., significaban obstáculos casi insuperables. Y sin embargo, el conocimiento de los seres a ambos lados de los océanos Atlántico y Pacífico, tanto en Asia como en Australia, se encuentra en ambos los lados de los Alpes y el Himalayas, en el norte y en el sur del Sahara …

Y aparte de eso, para que el conocimiento de los seres pueda ser tan llamativo y similar en el mundo, habría, si se basa en una tradición uniforme como la razón de ello – un verdadero “espíritu misionero” debería ver sido activo, quien aviva y entretiene el conocimiento, como en el caso del mensaje de Cristo.

¿Hubo un tal celo misionero entre los pueblos en cuestión? Según los historiadores y etnólogos, no. Estos destacan la ausencia de aspiraciones de misión como un rasgo particularmente característico, cuando se trata de pueblos, en los cuales la creencia en los seres era en el punto central. Incluso ocupado cultivando su conexión íntima con ciertos “espíritus de la naturaleza”, les fue justo perfecto a esos pueblos, si sus vecinos intentaron conectarse con otros seres como ellos mismo.

 

                                                                           A través de las edades …

El conocimiento de la existencia de los seres no solo se encuentra en todo el mundo, sino que también se encuentra en cualquier momento, tan lejos como uno mira hacia atrás en la historia humana.

Los testimonios más antiguos, que nos dan indicios de que las personas estaban en contacto con los seres, son dibujos de cuevas o rocas, que se originaron hace más de 25,000 años. Si en ello también se presentaron principalmente animales, no obstante, uno encuentra también formas humanas, pero las cuales se parecen más a los seres que a los humanos, por ejemplo, en los dibujos del macizo de Tassili (Sahara), Kimberly (Australia), etc.

Testimonios aún más impresionantes aparecen desde el 5. milenio antes de Cristo con estatuas y murales que representan espíritus de la naturaleza y dioses en las ciudades-estados de Mesopotamia y en los primeros reinos de Egipto. Desde el cuarto milenio antes de Cristo, tales testimonios se encuentran en la India, China y en ultramar – en Perú, donde se construyeron las primeros templos-pirámides. Desde el segundo milenio antes de Cristo, se convierte la referencia a los seres visible entre los asirios y los fenicios, pero especialmente en Grecia, donde se desarrolla un correspondiente culto.

En el mismo período, muchos pueblos diferentes rinden homenaje a sus “dioses” esenciales – también allí, donde más tarde debería surgir. Israel. Contra este culto a los dioses, que, sin embargo, no evolucionó pero se humanizó y se hundió, en vez de llevar hacia lo más alto a la creencia en un solo Dios luchan los judíos más tarde en contra, después de que su progenitor Abraham (alrededor de 1800 antes de Cristo) había recibido la revelación de que en verdad solo existe un único Dios, el cual está por encima de todo, y después de que a Moisés (alrededor de 1250 antes de Cristo) se le permitió recibir los Diez Mandamientos de Dios.

En el último milenio antes del nacimiento de Jesús, la fe en los seres y los dioses en todo el Imperio Romano está viva, así como también en los pueblos que, como los galos y los helvéticos, estuvieron en contacto con Roma. Y dos siglos después del nacimiento de Cristo, el culto germánico a los dioses alcanzó un nuevo clímax.

La fundación del islam en el siglo VI después de Cristo no mengua la creencia en los seres, sino que la fortalece. Por lo tanto, el Corán asegura que Dios ha creado los “genios”/ „Djinn“además de los ángeles y los humanos. Estos habitan en el mundo no material, pero llevan a cabo numerosos trabajos en la materia. Según el Corán, que a veces se dirige a los humanos y los genios/„Djinn“ al mismo tiempo (LV, 31-34), Salomón construyó el templo en Jerusalén con la ayuda de los seres (XXXVIII, 36-41).

La iglesia cristiana, por otro lado, intenta erradicar. -especialmente en los siglos de la Edad Media- no solo la creencia en los “dioses” (que de todos modos en ese momento solo estaba presente débilmente en nuestras latitudes), sino también para exterminar la existencia de los “pequeños seres”, los gnomos, elfos y hadas. Sin embargo, este emprender no tiene éxito, y también es contrario a las ideas de personalidades importantes del mundo eclesiástico. En el siglo XII, Hildegard von Bingen describió en su obra “El libro de la vida meritoria” por ejemplo, una lamentación de los “elementos del mundo”:

“Y oí cómo, con un grito salvaje, los elementos del mundo

se volvieron hacia el hombre de Dios.

Y ellos gritaron: No podemos caminar más y completar

nuestra órbita de acuerdo con el propósito de nuestro Maestro.

Porque los humanos nos barren con sus malas acciones

como en un molino de abajo hacia arriba.

Apestamos ya como la peste y delinquimos de hambre

hacia la completa justicia.

En los siglos XIV y XV, el culto a los dioses experimentó un aumento significativo entre los incas y los aztecas. Y en Europa, en el siglo XVI, es el famoso médico Paracelso quien mantiene el conocimiento de los seres. Él los consagra, de quienes dijo que los conoce porque los ve – una de sus numerosas obras (“Ex libro de nymphis, sylvanis, pygmalis, salamandris et gigantibus”, 1566).

Hasta los siglos XVII y XVIII, los indios de América del Norte mantuvieron un estrecho contacto con la naturaleza y los seres, al igual como los aborígenes de Australia que son descubiertos por Cook en este momento. En los siglos XIX y XX, la creencia en lo esencial es empujada a un segundo plano por el cristianismo. Pero los misioneros cristianos en casi todas las regiones del mundo están tratando con pueblos que están convencidos de la realidad de “seres superiores”.

Y aún hoy, el conocimiento de los seres está anclado en una parte de la población mundial no solo por los cuentos de hadas y las leyendas.

                                                                         ¿Una creencia primitiva?

Cualquiera que desee negar el contacto con los seres y sus líderes como una “creencia falsa y primitiva” debe, en cualquier caso, tomar nota del hecho de que esta creencia es excepcionalmente duradera. Los falsos conceptos e ideas que los humanos usualmente hacemos duran poco tiempo antes de que sean reemplazados por nuevas ideas. Después de algunos años, décadas, quizás siglos, el error entonces a menudo es reconocido, respectivamente a la lejana realidad.

Medio en eso, la “creencia” en lo esencial no puede ser una percepción errónea. Porque ha sobrevivido siglos y milenios y no puede ser erradicado hoy. La idea de dioses, elfos, gnomos u otros seres elementales no puede ser el fruto de la imaginación humana, sino ella es el resultado de las visiones verdaderas en una experiencia real.

Entonces, cuanto ese conocimiento estaba presente en toda la historia de la humanidad, – llegado aquí una vez al olvido, pero ahí surgido de nuevo -, así entonces no solo por esa razón que ha sido transmitido de una manera increíble de generación en generación, sino porque podría redescubrirse en cualquier momento. Los seres son de hecho fuerzas naturales, que son necesarios para todos los procesos de desarrollo siendo inseparables, y pertenecen esencialmente a la naturaleza misma. Y de encontrar acceso a esa viviente realidad, fue y es posible en todo momento.

El menosprecio o incluso el desprecio, las cuales a veces se opone a la creencia de seres respectivamente dioses es inapropiado. Uno no debería descartar estas creencias relacionadas con la naturaleza como “primitivas y sin fundamento”, porque uno podría pensar en dibujos excesivos distorsionados como el sacrificio humano u otras abominaciones. Tales prácticas no deben malinterpretarse como la esencia básica de los cultos religiosos, sino generalmente son aberraciones desafortunadas, ya que se pueden encontrar en la mayoría de las religiones, incluido en el cristianismo.

También las numerosas ofrendas, en las cuales a menudo se expresa más bien un intercambio con los dioses como su adoración, no debe conducir a un juicio demasiado apresurado o superficial, que esta creencia sea primitiva y, en última instancia, solo arrestado a lo terrenal. Las culturas tempranas más grandes, por ejemplo, el asirio, el griego, el romano, el egipcio, el chino, el indio o los incas – fueron formadas por humanos, quienes cultivaron el culto a los dioses. Según los historiadores, esas civilizaciones no han tenido su ascenso a despecho de su creencia, sino gracias a ella. En otras palabras: La relación hacia los seres y sus altos líderes ha fomentado el surgimiento y el desarrollo de todas las culturas superiores promovió el arte, los modales, costumbres sociales, etc.

Durante mucho tiempo, las primeras civilizaciones no carecieron de los altos ideales y valores morales como son para cada sociedad indispensables, si quieren tener persistencia. La creencia en los “dioses” promovió el respeto y el orden. Hizo hincapié en la necesidad de ser honesto, bueno, directo y se opuso a romper la palabra, mentir, robar o hacer trampa. Él glorificó virtudes como el coraje, el estado de alerta, el autocontrol, el elogio de la sabiduría, el auto sacrificio por los demás y el cumplimiento del deber. También ayudó al hombre a darse cuenta de que en el mundo del más allá existen poderes que son muy superiores a él, a lo que debe su existencia, de los cuales es dependiente – y que estos poderes guían al mundo con sabiduría y amor, mientras que la tarea del hombre es respetar la voluntad superior y ser digno de la ayuda del mundo del más allá. Basta con leer los textos de oración de culturas anteriores para establecer que el “culto a los dioses” quería llevar a las personas al bien, que con ellas los nobles deberían fortalecerse y promoverse en la madurez interior.

En la antigua civilización griega, que se llama la cuna de la civilización occidental, la creencia en los dioses formaba el vínculo entre las ciudades. Ella consolidó la sociedad, moldeó el arte, la arquitectura, la literatura, la filosofía, la ciencia y la política. El “milagro griego” del que hablamos hoy en día, el aumento inimaginable de la cultura griega se debe no solo a la creencia en los dioses, que también ha satisfecho a grandes pensadores como Sócrates, Platón y otros.

Por ejemplo, Platón recordó a los jóvenes escépticos de aquellos días que las experiencias de la vida los llevarían a tomar conciencia de la existencia de los dioses. Esta creencia es “lo más importante para el hombre”, ya que él es “dependiente de su buena o mala conducta” (Platón: “Las Leyes”).

El gran filósofo Sócrates sintió la misión de vivir como un sabio, “lleno de Apolo”. Se esforzó por vivir en armonía con la voluntad y la sabiduría de lo alto y alentar a su vecino a hacer lo mismo.

Los “dioses” en aquella época también formaron encarnaciones ideales para los humanos – cada deidad estaba unida en su idea de una virtud: Ares representaba coraje, Zeus por justicia, Atenea por vigilancia, Apolo por sinceridad, etc. Acercarse a estos modelos a seguir en la medida de lo posible desarrollando estas virtudes dentro de ellos mismos – Esto es lo que los antiguos griegos buscaban activamente. Lo inferior, de menor valor, por lo tanto, fue estimado bajo. “Zeus nunca ayuda a los mentirosos ni a los que no cumplen sus promesas”, dice la Ilíada. La creencia sola, por lo tanto, no era suficiente. Decisivo fue el ser y el actuar porque, así en continuación dice la Ilíada. “Para ser favorecido por la ayuda de Zeus, tienes que complacerlo con palabras y obras “.

  • Autor “Christopher Vasey”
  • Traductor ” Michael Wirz”

 

Gnomos, elfos, sirenas … un conocimiento mundial Naturaleza en la actividad creativa

La habilidad de la clarividencia

Incluso un clarividente generalmente ve con los ojos de su cuerpo físico, como todos nosotros. Él puede a veces, sin embargo, mientras el ver con los ojos terrenales está “apagado”, – percibir visualmente cosas, que comúnmente están designados como “inexistentes”, ya que no se pueden ver materialmente. Pero él las ve; otro par de ojos no físicos se lo transmite a su espíritu. Si se considera la totalidad del humano, es decir, tanto el material (el cuerpo físico) así como también lo inmaterial (los cuerpos más finos y el espíritu), entonces la posibilidad de la clarividencia es algo completamente natural.

Pero esta habilidad es muy diferentemente acentuada. Ningún vidente puede aparcar con la vista todos los niveles de la Creación; de cierto modo se trata de “especialistas”- y entre ellos están aquellos que están ajustados a la “longitud de onda” de los enteales. Pero aquí también, no todos los clarividentes ven lo mismo. Predominantemente ellos pueden ver los seres más densos, así, sobre todo, los gnomos y las sirenas, que asumen los elementos de tierra y agua. Enteales, cuya constitución es más entérica, están mucho menos percibidos porque se emplean más con el aire y el fuego.

Lo que un clarividente ve, son cuerpos de materia más fina. Los seres naturales, por lo tanto, no llevan una envoltura de materia gruesa como lo hacemos nosotros durante la vida terrenal, sino un cuerpo de naturaleza de forma “del más allá”. Por lo tanto, pueden penetrar (como así también, por ejemplo, las ondas de radio) paredes y otros obstáculos en su camino, como si no existieran. Debido a que los seres naturales no tienen un cuerpo de material gruesa,  también pueden ser vistos por personas ciegas – en la medida en que son capaces de clarividencia. En casos tan extraordinarios, los ojos del cuerpo físico no funcionan, pero sí de conformidad correspondientemente una funda más fina. Así escribe una persona ciega desde el nacimiento:

“Cuando era niño, me gustaba jugar con enanos y elfos. Yo los conocía y los entendía. Pero en lo que al respecto al mundo físico, mis padres y educadores tuvieron que abrirme el acceso a él a través de una guía concreta y sistemática, porque yo era ciego de nacimiento. El ‘otro mundo’, como yo lo llamé, no necesitaba nadie que me lo explicara. A veces quería discutirlo con otros, compartirlo lo que yo experimenté. Cuando era pequeño, me escuchaban pacientemente y aceptaban todo. Más tarde – cuando pensaron que esto sería apropiado para un niño mayor, trataron de desterrar de mi mente este “otro mundo”. Me dijeron que uno tenía que aprender a distinguir la verdad de lo que era solo en nuestra imaginación (…) Pero no creía en estos seres, los experimenté y comencé a sufrir por mi primer gran problema de vida. En lo que seguía a los adultos, tenía que creer en lo que no vi”. (Ursula Burkhard: „Karlik“, Éditions Iona, Paris)

La posibilidad de ver las cosas con otros ojos como aquellos del cuerpo terrenal está potencialmente anclado en cada ser humano. Sin embargo, solo se vuelve aparente cuando se cumplen condiciones muy específicas.

                                                Clarividencia y radiación de la sangre

Estas condiciones están en la sangre de los humanos respectivamente en su radiación. Es un hecho poco conocido que la fusión del espíritu y el cuerpo no funciona tan fácilmente. El espíritu y los delicados envoltorios que lo rodean están demasiado sutiles para conectarse con el cuerpo físico mucho más denso. Es necesario un elemento de transición, que forma el puente, la sangre. Para ser muy preciso: no se trata directamente de la sangre, ya que también es material, sino de cuyo carisma especial.

Como todo, nuestra sangre humana también tiene una radiación. Eso significa, que emite rayos invisibles, cuyas propiedades dependen de la composición de la sangre. Estas radiaciones de sangre se conectan con las radiaciones, cual el espíritu, rodeado de sus envolturas finas emana, y juntas estas radiaciones forman la conexión necesaria entre el espíritu y el cuerpo. Están así conectados entre sí por un puente de radiación.

…….Normalmente, este puente conecta el espíritu con la funcionalidad general del cuerpo físico, entonces también con los ojos terrenales. A veces, sin embargo, se encuentra que los cambios en este puente de radiación las percepciones externas son empujadas tan fuertemente al segundo plano que el espíritu temporalmente no está conectado con los ojos del cuerpo terrenal, sino con los de un caparazón más fino. Esto da lugar a la habilidad especial del clarividente de ver lo que permanece invisible para los demás.

Está claro que una emisión de sangre, que hace posible ver seres naturales, puede desarrollarse particularmente fácilmente en personas que viven de forma muy natural. Un puente de radiación favorable en este sentido a menudo está presente en niños pequeños. Pero cuando los padres oyen hablar de “pequeños varones” o algo similar, generalmente piensan que sus hijos, influenciados por los cuentos de hadas, solo inventan estas figuras para poder jugar con ellos en la imaginación.

Sin embargo, con la observación atenta, a veces se puede encontrar que un niño realmente ve algo; por ejemplo, cuando un juego en el que se profundizó repentinamente interrumpe y reacciona con sorpresa; o si está profundamente decepcionado porque el “pequeño hombre” – ¡tales niños no hablan de los “enanos” del libro de cuentos de hadas! – que ahora se van. Por lo general, los niños también ven realmente gnomos. Estos seres esenciales son los más densos de todos los seres naturales. Se ocupan de todo lo que tiene que ver con el suelo o la roca y, por lo tanto, pueden ser vistos con mayor facilidad por los humanos.

La emisión de sangre necesaria para ver los seres esenciales también puede ponerse repentinamente en situaciones de gran peligro, debido a un fuerte agotamiento físico y / o agitación psicológica. El conocido piloto Charles Lindbergh, que escribió la historia en 1927 con el primer cruce del Océano Atlántico, le contó que, agotado por el clima frío y las condiciones climáticas desfavorables, luchó desesperadamente contra la falta de sueño, y mientras lo hacía gracias a la ayuda de los seres esenciales consiguió llevar su avión a su destino.

Informes similares también están disponibles de otros pilotos o personas en situaciones extremas, como trabajadores de pozos derramados.

                                                 La clarividencia no es una alucinación

Tales descripciones generalmente se interpretan como alucinaciones, causadas por agotamiento o ansiedad. La medicina define con este concepto la visión de cosas o seres que no están realmente presentes. Tal estado excepcional causa la aparición de manchas o formas de color en el ojo humano. De acuerdo con la suposición científica, estos puntos son interpretados falsamente por la persona en cuestión como un objeto o un ser.

En nuestro caso, sin embargo, debemos partir de otros contextos que van más allá del punto de vista médico: La fatiga y las emociones fuertes también han llevado a un cambio en la emisión de sangre, lo que abre la posibilidad de ver algo realmente existente en un nivel sobrenatural en la Esfera de la Creación. Tales miradas, que siempre transmiten un contenido significativo, no pueden simplemente descartarse como alucinaciones, sino que son el resultado de circunstancias especiales que han alterado la emisión de sangre.

                                                        ¿Pueden seres esenciales ser fotografiado?

Un a menudo aspecto discutido en relación con la posibilidad de poder ver los seres esenciales es la pregunta, si en realidad pueden ser fotografiados. – No se trata solo de la autenticidad de diferentes imágenes concretas, sino también de una pregunta fundamental: Si los elementos esenciales no tienen cuerpo material, ¿cómo es posible que su presencia pueda dejar una imagen en una capa de película?

En primer lugar, la posibilidad de fotografiar seres esenciales no puede depender de la sensibilidad de la película o de las posibilidades técnicas del aparato fotográfico. – de lo contrario, ya existirían innumerables tomas de seres naturales. Por lo tanto, si consideramos que algunas de las imágenes presentadas pueden ser genuinas, entonces las circunstancias particulares que dan como resultado tales imágenes no se encuentran en la técnica, sino en la persona que actúa, es decir, el fotógrafo. Él, o al menos alguien cercano a él, debe tener una sensibilidad especial en el momento de la grabación y, más precisamente, una emisión de sangre especial.

Bajo esta suposición, sería teóricamente posible que se produzcan imágenes más o menos claras. Porque un cierto resplandor de la sangre humana puede contribuir a una condensación de un ser esencial (enteal) lo más grueso del más allá. – un proceso comparable a la condensación de vapor de agua a nubes y gotas de lluvia: Aquí, también, lo invisible se condensa a lo visible a través de influencias externas.

En círculos espiritistas, este fenómeno también es conocido: Los espíritus de otro mundo, que normalmente tienen que permanecer invisibles a los ojos terrenales, pueden volverse más o menos visibles durante las sesiones apropiadas debido a la emisión de sangre de ciertos medios. Aquí, también, la capa externa de material fino del espíritu del otro mundo se condensa tanto que se le ve, y si – uno puede confiar en la evidencia presentada en esto – a veces incluso puede ser fotografiado.

Análogamente, uno también debe considerar la fotografía de los seres naturales como fundamentalmente concebible, incluso si esto es posible solo en situaciones excepcionales.

                                                                                      VER Y VIDENTE

El hecho de que la clarividencia por lo general no ocurre de forma permanente sino solo temporalmente – la mayoría de las veces un clarividente ve “normal” con sus ojos terrenales – También explica por qué a menudo se retrata, que los seres toman forma “repentinamente” o en el campo de visión. Tal descripción quizás no se espere porque estamos acostumbrados al hecho de que lo que vemos con ojos terrenales siempre está delante de nosotros, o entra en nuestro campo de visión con mucha precisión y no “aparece”. Pero esta representación es bastante normal por ver con los ojos interiores, ello corresponde a la explicación del cambio en la emisión de sangre. Ella toma un cierto período de tiempo. Por lo tanto, un ser natural puede estar frente a una persona que normalmente puede verlo, pero no lo ve en este momento porque la emisión de sangre necesaria aún no ha alcanzado el cambio correspondiente.

Si se cumple esta condición, la persona afectada puede ver que la forma natural toma forma (cuando el cambio en la emisión de sangre es lento), o de repente ve el ser ante él (cuando el proceso tiene lugar rápidamente). El fenómeno de la apariencia entonces no depende de lo esencial, sino de las habilidades del clarividente.

La pregunta central que nos habíamos hecho al principio: por qué solo unos pocos seres humanos pueden percibir visualmente a los seres de la naturaleza: se responde con lo siguiente: Son necesarias ciertas habilidades clarividentes, que van acompañadas de una emisión de sangre especial.

Todos pueden ver la naturaleza, ahora los seres enterales hay que poder visionar, – o uno sientes su presencia con otras “antenas”.

                                                            El conocimiento mundial de los seres

En los cuentos de hadas y las leyendas a menudo se describen encuentros entre humanos y seres. Estas son, por ejemplo, historias sobre pastores que reciben ayuda de los seres que protegen y cuidan de sus rebaños; sobre personas que inesperadamente encuentran refugio en fuertes tormentas eléctricas o son llevados a su hogar por ayuda de seres esenciales después de que han perdido el rumbo en la niebla. También hay historias sobre pastores que aprendieron exactamente cuándo se suponía que debían llevar a sus animales a las montañas o al valle, donde construían cabañas y establos a prueba de avalanchas o cómo podían evitar un deslizamiento de tierra. Uno se entera de los agricultores que se les ha dado el momento más favorable para sembrar, cosechar o llevar a cabo diversos trabajos de campo; de pescadores a quienes se les muestra dónde arrojar sus redes; de los mineros que reciben ayuda en su trabajo, etc.

Los cuentos de hadas y las leyendas a menudo incluyen representaciones de cómo los ayudantes esenciales brindan a las personas nuevas formas de usar lo que ofrece la naturaleza. Se les muestran, por ejemplo, cómo se van a forjar los metales, qué arcilla es más adecuada para la cerámica estable, qué fibras de plantas se van a seleccionar para tejer, como se puede hacer para preparar un mejor queso donde cavar, para una fuente o qué plantas medicinales son adecuadas para el tratamiento de ciertas enfermedades.

Hay innumerables historias de este tipo. Puedes encontrarlas en todos los países europeos. De esto se puede concluir que tales narrativas son algo típico de nuestra región o cultura. Sin embargo, hay descripciones similares en los cuentos y leyendas de todas partes del mundo, es decir, tanto los esquimales en el extremo norte y las tribus indígenas en el sur de Oceanía, en los países de África, así como en la India, China y Japón. – o, por ejemplo, en las tribus de la India de América del Norte y del Sur, etc.

Las tradiciones y los informes de contactos con seres de la naturaleza provienen de todas las áreas naturales concebibles. Los pueblos que viven en los valles altos y remotos de las montañas los conocen, así como a los habitantes de las islas, los desiertos, los trópicos o la selva. No solo las tribus pequeñas, especialmente las cercanas a la naturaleza, dan testimonio de la existencia de los seres a través de la experiencia personal o las tradiciones antiguas.

Incluso en las grandes culturas que han dejado huellas amplias en la historia humana, el conocimiento de los poderes esenciales estaba presente: tanto en la civilización mesopotámica como en la griega o romana, tanto en China como en Egipto o la de los incas.

Por lo tanto, uno puede hablar bien de un conocimiento mundial de los seres.

Por ejemplo, los gnomos en India se llaman bhoutas o pretas; los musulmanes conocen los términos Genius o Djinn. En el Talmud, el libro religioso de los judíos, a los Gnomos se les conoce como los guardianes de la tierra y los mundos subterráneos, mientras que los aztecas los llaman Tepictoton, quienes tradicionalmente se preocupan principalmente por las montañas. Las tradiciones brasileñas mencionan a un gnomo protector de bosques llamado Kurupira, las tradiciones egipcias hablan de Bes, un gnomo barbudo y deforme, pero muy popular porque se supone que protege a las personas. Los indios Iroquois distinguen tres tipos principales de “gnomos”, dependiendo de si se trata de rocas y agua, plantas y arroyos, o tierra y cuevas. Independientemente de los “ingredientes” de las tradiciones específicas de cada país. En cualquier caso, todos estos seres demuestran ser parientes lejanos de “nuestros” Gnomos, y es sorprendente cuán uniformemente ocurren estos seres naturales en las tradiciones de las más diversas culturas.

Las sirenas, seres que están conectados al elemento del agua, también se conocían en todas partes. En la antigua Grecia y Roma, se suponía que cada río, arroyo, arroyo, estanque, lago, cada fuente y, por supuesto el mar, está pobladas de sirenas y mujeres náuticas Ninfas o entidades similares. En África, este fue el caso al igual con los indios norteamericanos, así como en Oceanía o los esquimales que, debido a las condiciones naturales, hablaban predominantemente de entidades que están conectadas con el mar, las bahías, las inundaciones, las olas, etc.

Muchas tradiciones en todo el mundo también mencionan vastas entidades que estuvieron activas al comienzo de la formación de nuestro planeta. Son las Asouras de los indios, los Titanes de los griegos, los gigantes de las tradiciones nórdico-escandinavas, etc. Sus enormes dimensiones y sus tremendos poderes dan una imagen de su participación en el diseño de la superficie de la tierra: valles, colinas, montañas, paredes rocosas y abismos.

Los seres siempre se describen de tal forma que su forma y tamaño se adaptan exactamente a la actividad respectiva. Si los gigantes son grandes, es porque tratan con cosas de gran magnitud. Los Elfos son pequeños si apoyan el crecimiento de flores delicadas, y correspondientemente más fuertes y más grandes, si su atención es, por ejemplo, a un árbol. Los gnomos son tan “densos” como las rocas y la tierra, pero las sirenas son tan fluidas y móvil como el elemento líquido al que pertenecen. Los seres de aire, por otro lado, parecen tan ligeros como el aire mismo. Las propiedades de los cuerpos sutiles no materiales de los seres naturales siempre concuerdan con la tarea que tienen que cumplir. La forma y la actividad están en armonía: esta lógica se aplica en todas partes en la naturaleza.

  • Autor “Christopher Vasey”
  • Traductor ” Michael Wirz”