Vigilancia/Alerta

De nuevo un año terrestre se inclino a su fin, un año, que es igual al giro de la órbita de la tierra alrededor del sol, pero en comparación con la gran circulación de partes de los mundos, solo puede significar un minuto o un segundo del reloj de mundos.

Y, sin embargo, este año fue uno de los más importantes y significativos años del terminante siglo 20, que la humanidad jamás alguna vez ha experimentado. Porque fue un año del giro de los mundos, un año del juicio final, el cual, a cada uno, quien está abierto con mirada y el corazón a los eventos en su propio entorno de vida y participó en el medio del entorno, de otra parte, trajo una rica experiencia y conocimiento.

Pensamientos de muchos tipos nos mueven al final de un pasado y al comienzo de un nuevo año.

No en último lugar también es la preocupación cuales llenan nuestros pensamientos y el desasosiego, la angustia y el quitasueño por asuntos terrenales que se originan en nosotros.

Pero aquí no se refiere a esta preocupación. Debe ser pequeña en comparación con la preocupación la cual se dirige, de progresar espiritualmente y obedecer de buena voluntad los Mandamientos y las leyes de Dios.

Solo este objetivo puede ser la verdadera preocupación de tomarse como base, la cual está muy lejos con la noción de la preocupación, que se relacionan con el dinero el bien y el bienestar físico, preocupaciones que hoy oprimen a la humanidad y a menudo atormentan a la desesperación.

Y, sin embargo, el humano es capaz de romper la maraña de grises preocupaciones terrenales con un golpe, si él, una vez por un segundo le prestase ese estado de alerta para su preocupación por su desarrollo espiritual, lo cual por inmediato encontraría un camino fuera de la enmohecida desesperación a la altura de una existencia humana digna, sin tormentosas preocupaciones a las necesidades cotidianas, sin la presión represora, que ejerce al espíritu humano el apego a la materia.

¡Solo quel que se preocupa espiritualmente también está espiritualmente despierto! Un humano que está despierto en el espíritu, no se deja oprimir o incluso dominar de preocupaciones terrenales.

El cuidado espiritual no tiene nada deprimente en sí, sino él está libre de todos los conceptos doblados, con los cuales el humano terrenal ha devaluado el verdadero significado de la palabra “preocupación”. Porque ya no conocen la preocupación por el bienestar espiritual, como una caricatura ha puesto en su lugar su entendimiento al ensimismarse su preocupación por lo material, lo cual, por el mismo tipo de corrientes crecidas a un tamaño gigantesco, cuán altas paredes sombrías constriñen a los humanos y los mantienen atrapados.

Para el permaneciente espíritu humano en las materialidades de la Recreación siempre existe el peligro de la inercia espiritual. Por lo tanto, es un requerimiento necesario para él, estar despierto y permanecer despierto fuera de su hogar espiritual.

Ahora, no son suficientes solo las influencias e impresiones externas, para mantenerle internamente despierto, para estimulare o finalmente sacudirle de su incipiente sueño espiritual.

También debe estar la preocupación desde el interior, de querer absorber y usar correctamente las fuerzas espirituales por el propósito de mantenerse despierto permanentemente.

Un humano que se cierra a tales procesos no está preocupado por progresar espiritualmente; porque es precisamente por eso que necesita la fuerza espiritual tan necesaria como el alimento diario para su cuerpo en la tierra.

Un tal humano luego tampoco vigila sobre que él solo absorbe y elabora las buenas impresiones en sí, sino él cede en su inercia a las malas corrientes, los cuales le hacen insatisfecho y gruñón, si ellos no incluso le llenan de envidia y odio.

Por el contrario, solo hay una protección: ¡El estado de alerta constante del espíritu!

Donde está el estado de alerta, donde la fiel vigilancia espiritual se mantiene, ya sea ahora en más altas y en las más altas esferas o aquí abajo en la tierra, ahí también hay vivacidad en el más alto grado, allí vive la preocupación por un mayor desarrollo ulterior y oscilar solo en la Voluntad de Dios, nunca eludirle a Él, tampoco de ignorarle ni con el más mínimo pensamiento.

¡Donde prevalece el estado de alerta, ahí está un trabajar gozoso, feliz cumplir, siempre estar listo para una buena obra, en cada momento, sea donde sea, estar preparado para la lucha contra la oscuridad y la inserción incondicional de toda la personalidad para la luz!

A tal efecto, ayuda aquella preocupación, la que conduce a estar despierto/alerta, la que no hace que la mente se sienta incómoda y adormecida, la verdadera preocupación! Tal vez Wilhelm Raabe se refirió a esta preocupación, cuando el escribió: “No tampoco lo sabía hasta ahora, que la preocupación con ello es lo mejor en y alrededor del mundo “.

En una encuesta de opinión fue hecha la pregunta: “¿Cuál cree Usted que es el problema más importante del tiempo actual, y qué consecuencias saca Usted de esto para su personal presente y futuro?” ¡El problema esencial de la actualidad es indudablemente el problema de la inercia espiritual voluntaria, combinada con la comodidad física!

Los psicólogos actuales hablan abiertamente de la pérdida de las capacidades espirituales, de una “inflación”, que no afectan a lo económico, sino al anímico/síquico. La comodidad a través de la altamente criada prosperidad y a través de una mecanización tecnológica perfecta y resultante, también ayuda de ser un gran peligro para el desarrollo espiritual del humano.

Por lo tanto, la consecuencia que resulta de esto para el presente y el futuro es por consiguiente la verdadera preocupación por el despertar del espíritu de su peligroso duradero sueño.

                                     

Escrito ” Herbert Vollmann – escrito en las cercanias de Abd Ru Shin- “

Traduccion ” Michael Wirz “

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