CAMINANDO HACIA LA VERDAD

La culpa colectiva     

En todas estas consideraciones sobre el principal culpable no hay que olvidar: Jesús vino por los pecados de la voluntad de la humanidad. Eran pecados contra el Espíritu Santo, por lo tanto, contra la Voluntad de Dios, cual se expresa en las leyes de la Creación. En los pecados de la humanidad no solo eran involucrados los judíos, sino todos los demás humanos también, por infracciones persistentes contra las leyes Divinas, mandamientos y enseñanzas a lo largo de muchas vidas terrenales.

…….Los pecados, o mejor dicho las estructuras de pecados, que tienen formas y llevan una cierta vida en ellos, fueron entonces ya tan grandes, que podrían formar una ciudad enorme en los niveles del otro mundo (más allá en la materialidad fina): Babilonia, el Babel del pecado bajo el dominio de Lucifer (revel. 17,5; 18,2). De ella viene la oscuridad que sostiene la tierra entrelazada. Esta odiosa oscuridad trató de hacer imposible la misión de Jesús al principio. Cualquier remedio, aunque reprochable, era adecuado. Pero como a Jesús mismo no le podían colgar nada, busco y encontró entre los voluntarios y ayudantes dispuestos. Se llevó a cabo en lo grande, estos feos acontecimientos, que ocurren en lo pequeño diariamente. Supongamos que los humanos sienten envidia por alguna causa. La envidia se forma a si mismo a invisibles, estructuras muy eficaces, las cuales según la ley de atracción de las mismas especies se fusionan a una central, con la cual por otra parte todos los envidiosos están conectados por hilos

……. Si ahora un miembro de esta “comunidad de envidia” comete un crimen en algún lugar de la tierra, entonces están todos los demás mediante su envidioso querer involucrados y solidariamente responsables, incluso si la conciencia del día no se da cuenta de nada. Una culpa común, la culpa colectiva entonces conecta a todos.

…….La raíz de una culpa colectiva se encuentra por lo tanto, en el mismo pensar y sentir de los humanos. Terrenalmente por lo general solo esta ese de capturar, quien llevó a cabo el acto. Todos los demás cómplices permanecen ocultos, porque nadie es capaz de perseguir a los otros hilos en el más allá, no sea que, existiese un Don especial de clarividencia, que, sin embargo, rara vez se encuentra. Sin embargo, los cómplices también deben expiar su culpa de alguna manera según las leyes Divinas, a las cuales no se escapa nada.

…….Así también está de considerar la culpa del Gólgota. Las barreras terrenales deben ser superadas, para obtener la necesaria visión general completa. Porque el pecado no se para delante de una frontera nacional. Es por eso que la presentación de una culpa colectiva solo de los judíos no está de sostener, precisamente porque toda la humanidad está involucrada en el asesinato del Gólgota por su común comportamiento pecaminoso.

Vidas terrenales repetidas

Ahora muchos preguntaran: ¿Puede un humano que vive hoy día personalmente ser cómplice en la crucifixión de Jesucristo, que había tenido lugar hace dos mil años? Si su pecado se presenta solo ahora, no puede haber contribuido a la carga del pecado en el tiempo de Jesús.

……. Esta pregunta nos induce, dar una mirada más a la actuación de la Creación, y de buscar la solución en las repetidas vidas terrenas. El saber de ello nos transmite sobre todo una mirada en los contextos del gran tejido en la Creación y deja cerrar muchos huecos en nuestras preguntas e problemas, los cuales sin esta sabiduría siempre deberían permanecer abiertos.

…….Casi todos los grandes de muchos Pueblos creían y creen también hoy día, en la reencarnación del alma. No es así que un alma en el engendramiento o en el nacimiento es siempre formado de nuevo, el alma ya existe antes del nacimiento y encarnara en medio del embarazo al cuerpo terrenal, lo cual la deja de nuevo con la muerte terrena. La ley de la atracción de la igualdad, que se expresa en las palabras populares del pueblo “igual e igual se juntan con gusto”, y en muchos casos también la ley de la interacción (ley de siembra y cosecha) son decisivos en una encarnación. Así llega cada alma al sitio, donde pertenece, y nadie tiene que temer, que podría estar equivocado en la elección de sus padres. A menudo se lo cree cuando por ejemplo la misma especie, que contribuyó a la atracción, en malas características esta infundado. Entonces forman errores, debilidades y enganches en ambas superficies de fricción de los lados, a menudo hasta la intolerancia, pero al mismo tiempo dan la oportunidad de experimentar y depositar la acción incorrecta.

……. Esto es en el tiempo de hoy especialmente importante. Debido que nos encontramos en el tiempo del fin, lo que es equivalente a un Juicio Final, en el que todos los hilos del destino todavía corrientes de la vida terrena anterior tienen que ser experimentados y resueltos, mediante el cambio interior hacia lo bueno y bello, para que los humanos puedan ser liberados de toda la carga para la prometida nueva construcción en la tierra por Dios, en paz y armonía.

……. Es por eso que las repercusiones y liberaciones de los destinos individuales y de la masa se acumulan en forma misteriosa, ya que casi todo lo sembrado fue mal querer en miles de años, lo cual ahora tiene que llevar las malas frutas.

……. En este tiempo final también cae el retorno del pesado destino humanitario de Gólgota. Eso significa, que aquellos que estaban presentes, de nuevo están en la tierra, sea como judíos o sea en encarnaciones en otros pueblos. Porque también reencarnaciones no se detienen por naciones y pueblos. El estado espiritual de madurez se aplica aquí y en las propiedades adquiridas. Por esta razón los estigmas no necesitan aparecer en los judíos. Estigmas, es decir, las heridas de Cristo, las personas se lo llevan por un grave crimen personal contra Jesús, cuando estuvo en la tierra. Piensen, por ejemplo, en el ladrón en la cruz, que se burló de Jesús. Debe ser, por supuesto, estigmas que ocurren por sí mismos y no los que son llamados por el entusiasmo religioso

……. El espíritu del hombre es mucho más antiguo de lo que se supone, mucho más antiguo que el pasado y el actual cuerpo de la tierra. Aunque en la mayoría de los casos no lo sabe, al igual tiene muchas experiencias y vivencias alzados en si mismo y hace uso de ella inconscientemente. Una cosa, sin embargo, debe darle la sabiduría de la vida terrenal repetida con respecto al problema de la deuda de Gólgota de ponerle conscientemente delante del ojo: ¡Cuán pequeños y bajos son el odio a los judíos y la persecución de los judíos, o incluso la retribución! Quién sabe, de los que hacen esto, si él mismo entonces no ha cometió una culpa como judío, aunque sólo sea por la indiferencia del mensaje de Jesús.

La venganza es mía                     

Antes de la falsa doctrina, a los humanos eran con insistencia recordada con las palabras de Dios en el Antiguo Testamento: “La venganza es mía; yo recompensare.” (5. Mois. 32,35) Estas palabras, junto con el dicho “Ojo por ojo, diente por diente” (Mois. 5. 19,21), dan testimonio de la inalterable justicia de Dios, cual se expresa en la ley de la siembra y de la cosecha, en el efecto y en la reacción, o también podemos decir: en la ley de la interacción, que impregna toda la Creación. Esta ley está sujeta a la semilla espiritual de los hombres tanto como la semilla que confiamos al campo.

…….Ojo por ojo, diente por diente. Estas expresiones en el lenguaje del Antiguo Testamento nos enseñan, como actúa la ley de la interacción, que está estrechamente conectada con la ley de la atracción de la misma especie. De la semilla de trigo que metemos en la tierra, solo puede surgir trigo; de lo bueno que ponemos al mundo, solo cosas buenas, y lo malo que creamos, viene como malo de nuevo a nosotros, cada cosa en forma multiplicada, al igual como la semilla lleva multiplicada las frutas. Eso es entonces el significado de las palabras “ojo por ojo, diente por diente”: la misma forma trae la misma forma, la alegría la alegría y la pena la pena.

…….Nunca debería ver sido requerido con ello, que hay que desviarle al otro un ojo, si él nos lo ha hecho a nosotros. Para evitar esto, está dada la palabra: “La venganza es mía, yo recompensare”, eso significa la venganza, la recompensa, la cosecha el humano la tiene que entregar a las leyes de Dios, entonces entregarlo a su Voluntad, que en todos los sentidos proporcionan una cosecha justa, exactamente correspondiente a la siembra, como nunca lo conseguirá el humano.

…….Así también están de entender las palabras de Paulus hacia los romanos: “No os vengáis vosotros mismos, mis queridos, sino dar espacio a la ira (a la ley de la interacción) de Dios; porque está escrito: “La venganza es mía; yo recompensare, dice el Señor.” Rom. 12,19)

…….Estas palabras bíblicas, que fueron dadas al pueblo de Israel hace miles de años y que hasta ahora apenas se han comprendido en su sentido más profundo, debe recordarnos a todos, no por el espíritu de venganza personal tener retribución a la práctica, tampoco, cuando se trata de aquellos humanos, cuyo destino está estrechamente relacionado con el oscuro acto del Gólgota.

La pregunta del Mesías             

“Escucha Israel, el eterno, nuestro Dios, el eterno es único”. (Mois. 6,4) ha sido el credo judío durante miles de años. Y en el libro de oraciones judíos se dice: “Creo con plena convicción, que el Creador – alabado sea su nombre, es único, y ninguna unidad se asemeja de cualquier relación y que Él fue nuestro único Dios, es y será”.

…….Este “único” significa para los judíos “unigénito” “incomparable” y no permite ningún Hijo de Dios o mediador Divino para ellos. Por esta razón Jesús es rechazado como Hijo de Dios. Por lo tanto, el Mesías, que todavía es esperado hoy por muchos judíos, no puede ser un Hijo de Dios, pero a lo sumo un hombre elegido desde el nacimiento, un espíritu elevado especialmente comisionado por Dios, cual no tiene ninguna parte de la Divinidad.

…….Sin embargo debe ser considerado, que la singularidad de Dios con respecto al entonces politeísmo dominante fue subrayado especialmente. Por lo tanto, no debemos olvidar, que aquí no es la relación terrenal de padre e hijo, es decir, por dos personas muy diferentes lo que puede ser utilizado básicamente. Un Hijo de Dios solo puede ser una parte de Dios, que Dios separa de sí mismo y lo envía a su Creación, pero lo que siempre es uno (unido) con Él y permanece, y aparece sólo en la acción hacia al exterior como dos, por lo cual la unicidad de Dios no es abolida. Es así como dijo Jesus: “Yo y el Padre somos Uno.” (Juan 10,30)

…….Es por eso, que tienen que ser observadas y examinadas las referencias dadas por los profetas Daniel e Isaías a un segundo Hijo de Dios, el Hijo Humano, puesto que aquí está la solución a la cuestión del esperado Mesías.

…….Isaías anunció de Dios: “Ningún Dios está hecho antes de mí, así tampoco será ninguno después de mí. Yo soy el Señor, y además de mí no hay Salvador “. (jes. 43,10 y 11) Por el mismo profeta Dios deja proclamar también a Imanuel, cual con Daniel también esta nombrado Hijo del Humano: “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen es concebida, y ella dará luz un hijo, y ella le llamará Imanuel.” (Jes. 7,14) También se da el tiempo en que aparece Imanuel, un tiempo, en la cual terrenalmente se hará visible, que nada puede lograrse, lo que no está decidido y hecho en la voluntad de Dios, todo lo demás tiene que transcurrir, “no saldrá nada de eso”. En el gran tiempo de la impotencia, en la cual una conferencia releva a otra en que la desconfianza va, la inquietud y el gran malestar en la cual la confusión cada vez más toma espacio. Este tiempo ya fue anunciado antes miles de años mediante el profeta Jesaja con las palabras: Decidir un consejo, y no habrá nada de él; persuadiros, y no consiste; porque aquí está Imanuel.” (Jes. 8,10)

…….Los avisos bíblicos fueron erróneamente referidos a Jesus. Así, por ejemplo, el evangelista Matthew confundió Imanuel con Jesús. (Matth. 1,22 y 23), que fue prometido por Micha. (Micha 5,1). Jesus nunca se nombró Imanuel y tampoco fue llamado de otros con este nombre.

…….La esperanza de un Mesías, el establecimiento de un imperio mundial mesiánico, por lo tanto un reino terrenal de paz, como los profetas lo prometieron, afecta a todos los humanos, porque ante Dios sólo el Espíritu es válido, y no rasas, naciones y religiones.

…….Finalmente debe, más allá de todas las creencias, el humano en su propio caso, reconocer a un Hijo de Dios como tal. Para esto, sin embargo, necesita un sentimiento despierto, el que solo puede ayudarle a él para el reconocimiento. Debe ser como las vírgenes prudentes en la parábola, lo que termina Jesus con las palabras: “Por lo tanto, vigilen; porque no sabéis ni el día ni la hora en que vendrá el Hijo del Humano.” (Matth. 25,13)

Escrito ” Herbert vollmann – escrito en las cercanias de Abd Ru Shin- “

Traduccion ” Michael Wirz”

                                 

 

Publicado en: LUZ

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