SIN BACTERIAS NO HAY SISTEMA INMUNE

Los elementos del sistema inmune y del microbioma muestran similitudes asombrosas. Los dos poseen células que cooperan entre sí, ya que están en comunicación y establece acuerdos. En las superficies celulares respectivas, llevan estructuras de reconocimiento que, al contactar con otros, desencadenan procesos, actividades o transformaciones en la célula. Las sustancias mensajeras secretadas coordinan el conjunto y conectan cada sistema con el resto del organismo. Lo único que los diferencia es la magnitud en la que opera cada sistema. Con esta nueva visión, no resulta extraño que el sistema inmune este estrechamente engranado con el microbioma. En realidad, estamos tratando con diversos elementos del sistema de comunicación que existe dentro de los niveles del organismo, con sistemas celulares-moleculares entrelazados en una malla que conforman un espacio de dialogo regulado con precisión. Gracias a que el ser humano esta inmerso en este espacio, puede desarrollarse auténticamente.

Por tanto, la introducción de sustancias bactericidas en este entorno bloquea la vitalidad del individuo.

Realmente, el ser humano necesita estar en contacto continuo con las bacterias, ya que estas inducen justamente al sistema inmune a mantener la vitalidad adecuada. Sin este contacto, la actividad inmune se deteriora.

Se ha comprobado en experimentos animales que los ratones y ratas criados en ambientes asépticos no desarrollan capacidad inmune o esta es insignificante. En cuanto el animal sale de la jaula, perece.

Desde esta perspectiva, podemos decir que estamos protagonizando un experimento de destrucción del microbioma a escala planetaria!!!

Como consecuencia, muchas personas de naciones industrializadas, además de tener un microbioma deficitario, padecen un amplio abanico de enfermedades del sistema inmune. La carencia de bacterias, la disminución de la diversidad y la presencia de cepas resistentes y alteradas provocan la desorganización del sistema inmune y el desbordamiento de su tolerancia natural, lo cual lleva a la hiperfunción o hipofunción o disfunción del mismo. En este sentido, un aporte bacteriano consciente u adecuado puede resultar, como como ha demostrado la experiencia, muy curativa en un plazo muy corto de tiempo.

Por otra parte, las propias bacterias poseen también un sistema inmune que les permite librarse de sustancias y genes extraños, con el fin de preservar su vida frente al medio ambiente.

El microbioma del ser humano esta en contacto permanente con el microbioma del entorno, y su diversidad y actividad microbioma son el resultado de las condiciones que le rodean. La información recibida se transmite al resto del cuerpo a través de las células inmunitarias que, acto seguido, pueden corregir la composición bacteriana, que bien induciéndolas a multiplicarse o a descomponerse. Con este fin, el ser humano posee interfaces específicas que permiten que haya un contacto muy estrecho entre las bacterias y las células inmunes.

ESTAR ENFERMO ES ALGO MUY DIFFERENTE DE LO QUE PENSABAMOS HASTA AHOR. EN REALIDAD, SOLO PODEMOS MANTENERNOS SANO CUNDO POSEEMOS UN MICROBIOMA APROPIADO.

EX Libris:  de doctora Anne Katharina Zschocke

Nuestras AMIGAS las Bacterias

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