APLICACIÓN EN APICULTURA

Protección contra el ácaro Varroa


El éxito de los “ME” en las abejas
Hace poco se publicaba en las noticias un hecho bien conocido entre los expertos, pero que
chocó a muchos lectores:
El ácaro Varroa, procedente de Asia, está acabando con una gran parte de nuestras poblaciones
autóctonas de abejas. Nuestros apicultores llevan años luchando contra este mal, pero el pasado invierno resultó especialmente duro. ¿Por qué?
El ácaro Varroa es un parásito que se instala en las colmenas y provoca grandes daños en las
abejas, sobre todo en las crías operculadas. El parásito absorbe la linfa (la sangre) de las abejas y de las crías, y las debilita.
El pasado invierno más de la mitad de las poblaciones de abejas murió por un fuerte ataque de
Varroa. En las revistas especializadas se habla de que ya no merece la pena dedicarse a la
apicultura.
Pero, si se abandonase esta actividad, acabaríamos con un recurso fundamental para la
polinización de los cultivos, sobre todo de los frutales. La situación parece dramática.
“Hace más de 5 años que empezamos a experimentar con la tecnología de los ME. Normalmente se utilizan medicamentos de distintas compañías farmacéuticas para combatir los ácaros. Los residuos que quedan en la cera y las resistencias contra distintos principios activos han llevado a que algunos apicultores, en especial los que trabajan con productos ecológicos, quieran ayudar a las abejas mediante la vaporización de ácidos naturales, como el ácido fórmico o el ácido oxálico (conocido por todos, por ejemplo, por proceder del ruibarbo).
El aerosol de ácido oxálico, que se aplica en el enjambre por vaporización y se impregna en las
abejas, elimina por corrosión las patas y la probóscide de los ácaros. De este modo, el ácaro no
puede agarrarse a la abeja ni absorberle la linfa. Acaba muriendo. En las abejas y las crías este
tratamiento no provoca ningún efecto perjudicial.

Para contar los ácaros eliminados, se coloca un “pañal” debajo de la colmena. La mayoría de los
apicultores consideran que este método es muy laborioso y no muy seguro y se aferran a los
medicamentos que se vienen utilizando últimamente, pero que en parte han dejado de ser
efectivos.


Nosotros hemos comprimido ácido oxálico con polvo cerámico de ME y le hemos dado forma de
pastilla. Esta pastilla puede aplicarse al enjambre con ayuda de un pequeño vaporizador que se
introduce a través de la piquera. La cerámica hace que el ácido oxálico se vaporice como un
aerosol especialmente fino. Asimismo, cabe observar que este tratamiento prácticamente no
molesta a las abejas y pueden seguir viviendo con normalidad. Algunos apicultores afirman que
este
tratamiento incluso refuerza la actividad de cría, lo cual indica que el tratamiento con cerámica y ácido oxálico resulta beneficioso para las abejas. Los enjambres pueden sobrevivir el invierno e incluso periodos fríos más prolongados con mucha fuerza. Los enjambres fuertes recogen prematuramente grandes cantidades de polen para alimentar a las crías y excitan así a la reina para que ponga huevos temprano. Así, durante la época principal de la producción de miel, hay muchas obreras que pueden recolectar grandes cantidades de miel. Este tratamiento, autorizado como tratamiento de desparasitación de ácaros según la Ley del medicamento, es tan conocido en Austria que con la autorización del Ministerio del Interior promulgada en otoño de 2002 puede aplicarse generalmente.


El avance más novedoso de esta tecnología prevé la vaporización desde fuera de la colmena. El
aerosol entra en la colmena por la pared exterior. Así, se molesta aún menos a las abejas y es
posible tratar con facilidad los panales de difícil acceso. En general, la tecnología de ME es una
ayuda preventiva para el fortalecimiento de los animales.
Para ello se les da a los animales 20 ml de ME solución madre diluidos en 10 litros de agua de
abrevadero. Esta mezcla es tan bien tolerada por las abejas que prefieren tomar agua con ME que beber de un riachuelo o una charca. Adicionalmente, se añade ME solución madre en el alimento de azúcar y agua que las abejas toman como sustitutivo de la miel tras la regurgitación de esta sustancia. Según nuestras observaciones, con las dosis de ME se previene la nosemosis (diarrea de las abejas), la loque americana (enfermedad bacteriana, epidemia de notificación obligatoria) y la ascosferosis. Así pues, podríamos decir que nuestros enjambres están protegidos de las enfermedades aunque éstas aparezcan en el entorno.”
En Alemania también hay un grupo de apicultores que ya han obtenido buenos resultados
vaporizando ME solución madre disuelto en agua en una proporción de al menos 1:200 para el
tratamiento de las abejas y rociando frecuentemente los alrededores de las colmenas con
disolución de ME. También ellos aprovechan satisfactoriamente el efecto preventivo de los ME
para reforzar la resistencia de estos insectos.


Ensayos de campo:

Este método se aplicó en ensayos de campo en las épocas siguientes:
Tratamiento invernal (eliminación de ácaros restantes): noviembre/diciembre
Vuelo de limpieza: marzo Tratamiento postestival: Tras la centrifugación de la miel y el establecimiento del refugio invernal, se alimentó a las abejas con 5 litros de solución de azúcar en proporción 1:1 con 20 ml de extracto de hierbas fermentado con ME (prevención de la nosemosis, la loque americana, la ascosferosis, etc.). Se esperó una semana y a continuación se repitió el tratamiento 3 veces a intervalos de 7 días y, luego, se acabó de alimentar a los animales.