NUEVO CONOCIMIENTO EN EL MOMENTO DEL CAMBIO DEL MUNDO

Prefacio:

En cada cambio del mundo, los humanos reciben un nuevo conocimiento de la Creación hasta ahora desconocido. En el giro mundial actual, este nuevo conocimiento de la Creación nos revela el Mensaje del Grial, En la Luz de la Verdad” por ABD-RU-SHIN.

En las siguientes disertaciones buscamos aplicar este nuevo conocimiento, tratando de usar nuestras facultades espirituales para captar el significado más profundo de los procesos en la Creación que están más allá de la comprensión terrenal.

Vomberberg, en septiembre 1995

 

El origen de los humanos y las razas humanas

 

Si queremos tratar con las razas humanas, entonces no debemos pensar unilateralmente en los atributos del cuerpo terrenal, sino también debemos considerar el núcleo inmaterial de este cuerpo, el espíritu, por el cual solamente está en el envoltorio terrenal vivo.

Esto requiere una extensión de nuestras consideraciones a lo espiritual. Solo entonces podremos obtener una visión general de las conexiones entre los desarrollos necesarios.

El origen del humano yace más allá del espacio y el tiempo de la materialidad, en el Reino Espiritual. Aquí está el verdadero hogar del espíritu humano.

Impensablemente durante mucho tiempo, el espíritu humano como un germen espiritual inconsciente fue “expulsado” de este Reino, el Paraíso. Esto no fue un castigo para él, sino una de la gran Gracia del Creador, quien permitió el impulso del desarrollo y conciencia, cual es inherente en cada espíritu de gérmenes inconscientes.

Sin embargo, el desarrollo de un núcleo espiritual inconsciente no puede tener lugar en el Reino Espiritual, sino solo en el mundo subyacente de la materialidad, a lo cual también pertenece nuestra tierra de la materialidad gruesa. Solo las influencias e impresiones mucho más gruesas de este mundo pueden llevar un espíritu inconsciente en germinar al despertar y finalmente al ser consiente de sí mismo. Es por eso que los gérmenes espirituales tuvieron que encarnar en cuerpos terrenales, para obtener las herramientas necesarias para su madurez en la materialidad gruesa.

Pero ¿cómo llego el germen espiritual humano a una herramienta de carne y sangre, cuando aún no había madres humanas en la tierra, donde podría haber encarnado?

Fue un evento único, no repetible, que resultó de acuerdo con las Leyes de la Creación: Los gérmenes de las especies masculinas y femeninas encarnaron en los cuerpos de los animales más avanzados de la época y así los usaron como un puente hacia la existencia terrenal.

Esta especie, que era similar a los simios modernos, habían completado su desarrollo y suministraron antes de su extinción a los gérmenes espirituales el cuerpo terrenal necesario para la transición. Solo estos pueden ser designados como ” humanos cavernícolas ” de la tierra. Con ellos, la raza humana comenzó a existir en la tierra, y bajo la influencia del espíritu humano, se abrió una gran época de desarrollo ulterior, también para toda la materialidad grues, para lo cual, de otro modo, se habría paralizado la finalización de la especie animal más noble.

En la biblia tenemos para este evento incisivo una indicación pictórica: “Y el Señor Dios hizo al humano de un terrón, y Él le sopló el aliento vivo en su nariz. Y entonces el humano se convirtió en un alma viviente “. (Moises 2,7)

En el “hacer” o “formar del terrón se expresa la larga cadena del desarrollo de la vida en el ámbito de la materialidad, de la primera célula hasta el más desarrollado animal, en lo cual entonces como “aliento vivo” se encarnó el Germen Espiritual.

Los gérmenes espirituales ahora en la tierra han madurado bajo muchas impresiones y experiencias, y ennoblecieron con ello el cuerpo del animal hasta la forma del cuerpo humano de hoy y se separaron en razas, que han sido equipadas por naturaleza con diferentes características del cuerpo y colores del cuerpo, exactamente de acuerdo con los requisitos de la zona y el continente al que pertenecían.

Podemos hoy día bien perseguir la transformación del comportamiento animal a humano, en los hallazgos encontrados hasta hoy día de esqueletos, herramientas, dispositivos, pinturas rupestres, grabados, etc. de diferentes etapas de desarrollo y, sobre todo, el refinamiento progresivo del cuerpo animal adquirido por el espíritu humano. Estas etapas de desarrollo abarcan millones de años.

Así es como se ha desarrollado la enigmática encarnación en la tierra. Enigmático por consideraciones y deliberaciones sobre la vida terrenal de los humanos el conocimiento de la encarnación no se toma en cuenta. Por esa razón ninguna solución encontraran todas las explicaciones ingeniosamente pensadas, porque al final como eslabón más importante de la cadena, falta la encarnación. Esta es la entrada del alma, es decir, el espíritu con sus varios envoltorios protectores, en el cuerpo del niño expectante en la mitad del embarazo. Hoy en día este proceso sigue siendo así, y formo entonces también el puente a la tierra para los primeros gérmenes espirituales, solo, eran animales nobles, los que pertenecían a esta transición de desarrollo en la Creación extremadamente importante.

Es por eso completamente correcto que el cuerpo terrenal del humano se deriva del animal, pero no su contenido vigorizante: el espíritu. Esta diferencia se muestra evidentemente en la composición de la sangre, que se ha mutado con el contenido en el cuerpo del animal. Después de este cambio, el espíritu es crucial para la formación de la sangre, porque lo necesita como un puente para su actuar en la tierra. Antes determinó el alma animal la composición de la sangre, que se origina en el tipo completamente diferente de Creación del ser esencial. Sabemos hoy día, que la sangre de animal y del humano son fundamentalmente diferentes.

De estas relaciones y desarrollos deriva, que no es arbitrario, sino un orden sabio en la Creación es la causa de todos estos procesos, la cual actúa interrumpida y consecuentemente según la Voluntad del Creador.

Aún más surge de ello para el humano el deber de conocer exactamente el Orden Divino y mantenerlo. Las razas humanas no hacen ninguna excepción de ello y no pueden mediante mezclarse de su determinación ser alineado.

Por último, pero no menos importante, la naturaleza muestra también aquí el camino correcto en sus múltiples actividades. Ella siempre es considerada de mantener las razas limpias. Donde suceden mezclas y cruces, ella trata de deshacerlas, para restaurar el estado original de pura raza.

De esa manera fue descubierto a través de experimentos en profundidad con plantas, que, en los cruces, incluso en la generación de nietos, solo la mitad tenía nuevamente las características puras de las razas de inicio. En posteriores cruces de los mestizos restantes, el proceso se repitió en la misma proporción, de modo que los híbridos disminuyeron después de cada cruce (Leyes de Mendel).

El humano debe sacar las conclusiones correctas sobre su cuerpo y su raza a partir de estos procesos en la naturaleza y tratar de protegerse contra las influencias extranjeras, porque él se sitúa bajo las mismas Leyes.

Pero él solo puede hacer eso, si él es autóctono, por lo tanto, está firmemente en el terreno para él asignado por el Creador, buscando adaptarse a su naturaleza en todo, también la radiación de las estrellas y la tierra. Solo a través de la conexión genuina con el suelo nativo, las razas y los pueblos que están formados por ellos se pueden fortalecer y progresar en su desarrollo. Solo de esta manera hay una base saludable para la elevación de la propia cultura.

También es un tal suelo en el que la verdadera feminidad puede florecer en pureza. Es la mujer, que es principalmente responsable de la descendencia y muy a menudo tiene el destino de razas y pueblos enteros en sus manos.

Pero no solo se deben tener en cuenta la firmeza terrenal sino también la Ley de Desarrollo, que requiere una progresión de nivel a nivel; sobre todo, cuando se trata de la elevación y la promoción de aquellos humanos, que se han quedado atrás en su desarrollo espiritual o, como resultado de su inercia espiritual, han retrocedido a un nivel inferior. Después de eso, una edificación a la bendición de los pueblos afectados solo puede surgir del nivel, que ha sido completamente experimentado y entendido. La omisión de niveles se venga amargamente e inhibe cualquier progreso. Experimentamos esto mejor en la educación y el entrenamiento de nuestros niños.

No es diferente en los pueblos naturales. La creencia primitiva, en la que viven y actúan, tiene su justificación completa en su nivel de existencia y debe ser considerado y confirmado por los maestros. Su fe no debería ser quitada de repente y para ello prefijar una religión terminada.

Sra. Emmy Bernatzik, la esposa del difunto naturalista Prof. Dr. med. Hugo A. Bernatzik, hizo declaraciones interesantes para eso en una conferencia de prensa hace años. Ella señaló, “que los pueblos primitivos están a dividir en dos grupos, en los fieles tribales, que vivieron en sus aldeas según antiguas costumbres, y en los ya desarraigados, los cuales están empleados como trabajadores y empleados en empresas europeas. Estos últimos están expuestos al mayor daño de la civilización. Eso lleva a un colapso moral de los pueblos naturales, cuando ellos, que se han desarrollado bajo condiciones completamente diferentes, quieren imponer sociedades europeas, si estos humanos de repente pierden la fe en sus dioses. ¿De qué sirve si aprendemos a leer y escribir a los pueblos primitivos, cuando ellos estudian en Europa y se visten con ropa europea, y si regresan a su país de origen, no se le permite ingresar a un hotel por razones raciales? Hemos enseñado a los pueblos naturales el manejo de la civilización, pero no les hicimos aprender el espíritu de la civilización. Los blancos son solo malos maestros “.

Hasta aquí las declaraciones de la Sra. Bernatzik, quien, con su esposo, visitó a los pueblos naturales más diversos durante décadas.

La disposición debe por lo tanto comenzar con la fe de estos pueblos, en sus hábitos y costumbres peculiares, para guiarlos paso a paso hacia cogniciones cada vez más elevadas, finalmente hasta la más alta, al verdadero reconocimiento de Dios.

Este reconocimiento, que contiene todas las partes del reconocimiento, es la más alta meta, para todos los humanos, igual a que raza pertenecen. El que experimenta este reconocimiento en sí mismo, también reconoce la Voluntad de Dios que Él ha establecido en Sus Leyes, si las llamamos Leyes Cósmicas, Leyes Naturales o Leyes de la Creación. Un tal humano también tendrá la madurez necesaria, para tener vista sobre, que los múltiples problemas de la raza del presente pueden resolverse justo y decentemente solo aplicando las incorruptibles Leyes de la Creación.

Especialmente en el área de la raza muchos errores se han cometido casi en todo momento y por lo tanto hay que eliminar muchos males. Pero ahora no está permitido cometer nuevos errores a través de tratamientos inapropiados e injustos.

Por lo tanto, tomemos del funcionamiento de las Leyes de la Creación la aplicación apropiada para nuestra vida terrenal: Las razas son una expresión de la Voluntad Creativa Sagrada. Por lo tanto, deben ser preservados en su especie individual y mantener su firmeza terrenal. Especialmente la diversidad de las razas humanas y sus pueblos actúa como una fuente, el cual dona continuamente refresco y vivificación.

Porque cada raza de cada pueblo tiene valores, que solo son particularmente suyos. Solo en la complementariedad mutua de estos valores, ya sean habilidades espirituales, o la forma y la fuerza de la conexión con seres esenciales y fuerzas de radiación espiritual de la Creación, puede resurgir un entero (integración).

Los humanos de las razas individuales deberían llegar a conocerse entre ellos, mantener la interacción social, intercambiar sus valores espirituales y terrenales, así como ayudarse unos a otros y promoverse. ¡Esto no requiere una mezcla por reproducción física!

Por otro lado, es absolutamente necesario, que los humanos crean una base saludable para su comprensión e interacción y aclararse ellos mismos al respecto en este sentido, que el núcleo de cada humano terrenal, al igual que el color de piel, tiene el mismo origen: el Reino Espiritual, que se encuentra muy por encima de la Creación material o el Paraíso, que inconscientemente dejan todos los Gérmenes espirituales con el objetivo, como consciente de sí mismo, para regresar convertidos como espíritus humanos individuales.

En efecto, esta es el gran nuevo reconocimiento, de que todo ser humano estaba prenatalmente en el paraíso, como un germen espiritual inconsciente, y que él a través de su regreso a su patria espiritual cumple su ciclo una vez comenzado allí. Todos los humanos de la tierra son por lo tanto del mismo origen espiritual. La única diferencia que consiste entre ellos, esta de buscar en el desarrollo y madurez, que todo espíritu humano tiene en sus propias manos como resultado de su libre albedrío. Solo desde esta visión surge el “punto de vista” correcto para la cooperación armoniosa de todas las razas y pueblos: no deberían situarse encima y por-debajo unos de otros, sino equivalente en coexistencia. Cuando los humanos una vez piensen profundamente sobre ello, se detendría gradualmente el prejuicio y el desprecio, de hacer menosprecio y supresión, si, incluso la enemistad y el odio desaparecerían y harían sitio para pensamientos constructivos de genuina comprensión de los pueblos.

Porque ha llegado el momento en que las razas y los pueblos finalmente deben tomar el escenario de la verdadera humanidad, en la cual ellos, de pie uno al lado del otro, ayudándose y promoviéndose mutuamente en mutuo respeto, ¡siendo conscientes de su origen espiritual común y en una mirada agradecida hacia al Creador y Líder de todos los mundos!

Escrito ” Herbert Vollmann – escrito en las cercanias de Abd Ru Shin- “

Traduccion ” Michael Wirz “

Publicado en: LUZ

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.