Mitología y religión ( Gnomos, elfos, sirenas … un conocimiento mundial Naturaleza en la actividad creativa )

Muchas personas aún están entusiasmadas con la cultura griega antigua, pero solo unas pocas creen en la religión griega de los dioses, que subyace al desarrollo de esta cultura. Se supone que esta creencia se basa solo en fundamentos ficticios, de increíbles cuentos de hadas y que tal “mitología de seres sobrenaturales” no podría ponerse a la par de las grandes religiones y sus “textos sagrados”. Con respecto a esto quizás debería aclararse de una vez, qué es realmente la mitología. Una definición notable de “Larousse, Encyclopaedia of Mythology” nos ayuda en ello a continuación: “La mitología es el estudio de las leyendas religiosas y heroicas las cuales aquel quien las sondea, le parecen tan extrañas que no puede creer que sean verdad “.

 

(R. Graves)

La dificultad o imposibilidad, de considerar como verdadera la tradición sobre seres o dioses, ha llevado a, que hoy en día la palabra “mito” también se usa en un sentido peyorativo por un concepto erróneo o incluso usado para construir un edificio de mentira. Por lo tanto, uno designa a una persona, quien morbosamente se miente a sí mismo y a otros, cualquiera circunstancialmente inventa etc. como “mitómano” respectivamente la adicción mentirosa como “mitomanía”. Pero, como deja insinuar la definición anterior: No los mitos, la tradición en sí misma debe ser lo increíble, sino la incredulidad se sitúa primero de momento en aquel quien trata con el mito. A menudo le faltan pistas, experiencias y especialmente el trasfondo cultural, el cual le permitiría, a capturar lo esencial en las tradiciones. Y de esa manera lo aparentemente extranjero se convierte en mitología, mientras que lo que encaja con las creencias familiares, está asignado al campo de la religión.

Por ejemplo, un estudiante indio podría llamar fácilmente un texto del Bhagavadgita hindú “religioso”, mientras que un estudiante europeo preferiría hablar de un texto mitológico. Por el contrario, los textos del Nuevo Testamento podrían ser asignados por un estudiante no cristiano al campo de la mitología. A partir de ahí no hay textos bíblicos en la mitología europea.

Sin embargo, esta clasificación parece arbitraria y paradójica, tanto más cuanto que existen numerosos paralelismos entre las tradiciones “religiosas” y “mitológicas”. La historia de Noé, quien superó la inundación construyendo un arca, es un ejemplo para ello. ¡Esta historia que les contamos a nuestros hijos y que consideramos que pertenece a nuestra propia religión se encuentra de manera similar en la mitología griega, babilónica, sumeria, india, persa, melanesia, polinesia, australiana y del sur, centro y norte de América!

¿Entonces, por qué hablamos de “tradiciones religiosas” (a las cuales le damos cierto contenido de verdad) si un informe viene de la Biblia, por el contrario, de un “mito increíble”, tan pronto como el informe proviene de otra fuente?

Para muchos cristianos, sería difícil aceptar si uno designaría a los “verdaderos” textos bíblicos “mitología” eso podría ser incluso percibido como chocante.

Ahora objetivamente visto uno encuentra en la biblia del mismo modo historias aparentemente fantásticas como en otras tradiciones. Por ejemplo, ¿es concebible o fácilmente compatible con las Leyes de Creación que el Mar Rojo se haya abierto ante Moisés? ¿Que los patriarcas de la Biblia (Adán, Noé y Set) envejecieron más de 900 años? ¿Qué Sarah, la esposa de Abraham, esperaba un hijo a la edad de 90? ¿Qué Jonás, tragado por un pez, sale vivo tres días después? ¿Que el agua se convierte en vino? ¿Qué Eva fue creada de una costilla?

¿Cuál es la diferencia fundamental entre la imagen bíblica de los ángeles que transmiten mensajes a las personas y el “mensajero de los dioses” Mercurio de la mitología griega, que hace exactamente lo mismo? ¿Entre el colapso de las murallas de Jericó bajo el sonido de las trompetas enemigas y la destrucción de las ciudades por los terremotos desencadenados por Poseidón?

Las diferencias son realmente muy pequeñas. Solo nosotros lo percibimos asi de grande, tan pronto como una tradición pertenece a nuestra patria religiosa y la otra no.

La creencia en los seres y sus altos líderes no habría sido desplazada por la creencia a un único Dios, sino debería haberse completado. Gnomos, elfos y dioses podrían haber sido reconocidos como servidores del Uno, el Más Alto. El conocimiento de los seres se encuentra en todo el mundo, en todas las regiones y épocas, en la base de conocimiento de todas las religiones. ¿También en la Biblia? Ahora veamos qué dice de los seres …

                                                                    La Biblia y los seres sustanciales

Al principio, Dios creó el cielo y la tierra: estas palabras familiares al comienzo de la Biblia abren el relato del Génesis. Uno aprende que la creación se remonta al Dios Todopoderoso, donde la Creación significa no solo la tierra en la que nos encontramos, sino la totalidad de (como lo sabemos hoy en día) miles de millones de galaxias – Dimensiones que están más allá de nuestra capacidad imaginativa.

Entonces Dios creó el gigantesco universo que nos rodea. Esto no sucedió al instante. El Génesis menciona que el séptimo día, el “día de descanso” del Creador, precedido por seis “días hábiles”, que, por supuesto uno tiene que entender períodos de tiempo, no nuestros días de 24 horas.

En vista del inmenso tamaño de la obra de la Creación y la variedad de formas vivas o muertas, que se encuentran en ella, el humano creyente no puede evitar, de preguntarse, cómo todo esto debería haber sucedido. ¿Dios completamente solo debería haber creado los cielos, las estrellas, la tierra, el mar, las plantas, los animales y, por último, todas las personas, es decir, toda la creación hasta el más mínimo detalle? ¿La miríada de cuerpos celestes grandes y pequeños, las innumerables especies de plantas y animales con sus diferentes formas y características?

Y ahora, después de un largo proceso de desarrollo, cuanto todo esto está formado. ¿Él Creador aún toma en cuenta personalmente cada detalle de su obra? ¿Está solo en todas partes al mismo tiempo para ver todo, para vigilar, controlar, dirigir, estimular y revigorizar?

Estas preguntas a menudo se responden en la afirmativa de la “omnipotencia y la omnisciencia de Dios”. Y esta visión de formar todo, de dirigir y guiar directamente y conectarse exclusivamente con el Creador, básicamente no deja lugar para los siervos de Dios, para las muchas criaturas esenciales, las cuales – como por ejemplo los seres de la naturaleza – que actúan en la voluntad del Creador y son responsables del proceso natural. Pero la opinión de “solo la actuación de Dios” se opone por la Biblia misma. Porque hay muchas criaturas en ella, – ni humano ni animal – mencionado, que trabajan para Dios en la Creación.

                                                                                Los siervos de Dios

La Biblia describe claramente a estos seres como siervos. Los querubines, por ejemplo, quienes, armados con espadas relucientes, guardan el Jardín del Edén (Génesis 3:24). Ezequiel (1: 4-21) habla en su visión de los seres que se están moviendo “en las nubes” y arrojando rayos (como se atribuye a Zeus en la mitología griega). Y una y otra vez en los textos bíblicos hay ángeles que transmiten mensajes y vienen a anunciar, amonestar y proteger. Por ejemplo, Jesús mencionó “doce legiones de ángeles” (Mateo 26:53) que podrían acudir en su ayuda si así lo pidiera.

Estos ejemplos sugieren que existen otras criaturas además de humanos y animales, y que Dios no actúa solo, sino que innumerables criaturas esenciales trabajan en su obra. “Sí”, podría responder uno, ¿” La Biblia habla de ángeles que transmiten mensajes – pero entre estos anunciadores de Dios y los seres existe sin embargo una diferencia muy lejana?

A primera vista realmente es así, que los ángeles actúan como transmisores de mensajes de Dios, porque para ello la Biblia nombra muchos ejemplos bien conocidos. Lot fue informado por los ángeles sobre la destrucción inminente de Sodoma y Gomorra, María de Nazaret fue advertida a través de un ángel del evento inminente de luz de la venida de Jesús, y otra vez fueron los ángeles anunciando a los pastores el nacimiento del Hijo de Dios. Pero los textos bíblicos también hablan de otras tareas que los ángeles tenían que cumplir – sobre en relación con eventos naturales. Por ejemplo, las diversas plagas que afligieron a Egipto durante el tiempo de Moisés – agua potable envenenada, la destrucción de cultivos por saltamontes, epidemias, granizadas y tormentas y mal tiempo -, se realizaron por “ángeles malvados” (Sal. 78, 49). En el tiempo de David, como resultado de un “censo prohibido”, murieron 70,000 israelitas por la plaga de peste desencadenada por un “ángel depravado” (1 Cr. 21). Y cuando 185,000 asirios fueron asesinados en una noche, un ángel de la perdición también estuvo presente (2 Reyes 19:35). También en el Apocalipsis (7, 1-3) estan mencionados los ángeles. En un momento determinado deberían detener los vientos de las cuatro direcciones, para que no suceda ningún sufrimiento en la tierra.

Por supuesto, tales relatos bíblicos no están de tomar literalmente en el sentido de una causa de eventos devastadores. Por el contrario, muestran de la misma manera cómo las repercusiones de la actividad humana falsa deben desarrollarse en la Ley de Dios. Las fuerzas activas de la naturaleza, que cumplen la voluntad de Dios, proclamadas por los ángeles, son ayudantes en este evento y, como tales, son auto diseñadas, formados esencial.

Otras indicaciones de que la actividad de ciertos seres también incluye los elementos naturales o las fuerzas elementales están contenidas en los “apócrifos”, es decir, en textos que la Iglesia no ha incluido en el trabajo general de la Biblia. Estos contienen solo textos sobre su (“dado por Dios” y en consecuencia de la unión de la fe”) validez que fue decidida por decisiones del consejo de la iglesia. Los “apócrifos” (en alemán: “escrituras ocultas”) entonces ellos no fueron incluidos en la Biblia usada hoy por los católicos. Lutero, por otra parte, recomendó estos textos a los protestantes y escribió que “no eran iguales a las Escrituras, pero útiles y buenos para leer”.

Por ejemplo, en el “Libro de Aniversarios”, también llamado “Pequeño Génesis” – se considera como la revelación de Dios a Moisés – Se puede leer claramente que Dios creó ángeles para todos los elementos y fenómenos naturales:

Porque el primer día creó los cielos que están sobre  

los cielos, y la tierra y las aguas, y  

todo espíritu que había de servir delante de él, es decir, los ángeles                                                        

en presciencia de los ángeles de la santificación también y los                                                                 

Ángeles del Espíritu de Fuego y los Ángeles del Espíritu                                                                               

del viento, y los ángeles del espíritu de las nubes y                                                                                       

toda oscuridad y del granizo y de la nieve, y los                                                                                              

ángeles de las voces y de los truenos, y de los                                                                                                 

relámpagos, y los ángeles de espíritus del frío y del calor                                                                              

y del invierno y de la primavera y de la estación de la cosecha                                                                     

y del verano y (los ángeles) de todos los espíritus de sus                                                                                 

obras, en los cielos y en la tierra … “(II, 2)

Según este texto, los ángeles – que se pueden equiparar aquí con el concepto de los seres elevados – se crearon sobre los diversos elementos naturales en el primer día de la Creación. Sin embargo, un comentarista menciona que los exegetas judíos están discutiendo sobre esta posición – no porque se cuestione la propia existencia de los ángeles responsables de los elementos, sino por el día en que fueron creados. Algunos creen que esto hubiera sucedido en el segundo, otros vendrán por el quinto día …

En el “Evangelio de la paz de Jesucristo por medio del discípulo Juan” – este texto en idioma armenio fue escrito en el período temprano del cristianismo – se mencionan los ángeles del aire, el agua y la luz solar que las personas deben llamar para recibir los efectos curativos de estos elementos.

En el libro de Enoc, que se menciona varias veces en la Biblia, existen ángeles, pero también responsables de los elementos. Enoch describe en sus visiones entre otros:

“Y el espíritu del mar es masculino y fuerte,
y de acuerdo con el poder de su fuerza, él lo tira con los                                                                            arreos atrás, y del mismo modo es impulsado hacia adelante
y esparcidos en todas las montañas de la tierra. Y el espíritu                                                                           de la escarcha es su angel, y el espíritu del granizo es un                                                                                     angel bueno. Y el espíritu de la nieve ha (cámara)

abandonado debido a su fuerza, y un espíritu especial
está dentro; y lo que sale de él es como humo,                                                                                                          y su nombre es escarcha. Y el espíritu de la niebla no                                                                                            está unido a ellos en sus cámaras, sino tiene

su cámara particularmente, porque su curso muestra claridad                                                                      en la luz y la oscuridad, en invierno y verano, y en su cámara es un ángel ”

(Libro de Enoc 60, 16-20)

No importa si se llaman ángeles o espíritus de los elementos, todos estos textos indican que las formadas fuerzas formativas de la naturaleza existen y que todos los fenómenos naturales son guiados por dichos seres. Desde este punto de vista, la conexión conceptual entre los ángeles y los seres es realmente cercana: En ambos casos son siervos de Dios, que llevan a cabo su Santa Voluntad Creadora.

 

  • Autor “Christopher Vasey”
  • Traductor ” Michael Wirz”

 

 

                                                                                                                                                                                                       

Publicado en: LUZ

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