ME Y EL FENÓMENO QUE LLAMAMOS COEXISTENCIA Y COPROSPERIDAD

Cada una de las especies contenidas en el ME (Bacterias Fotosintéticas, Acido Lácticas, Levaduras, Actinomicetes y hongos de Fermentación) tiene su propia e importante función. Sin embargo, podríamos decir que la bacteria fotosintética es el pivot de la tecnología ME, pues soportan las actividades de los otros microorganismos. Por otro lado, utilizan para sí mismas varias substancias producidas por otros microorganismos.

                       Este es el fenómeno que llamamos coexistencia y coprosperidad

Cuando los ME se desarrollan como una comunidad dentro del suelo, también ocurre lo mismo con los microorganismos nativos de esos suelos. Por tal razón la microflora se enriquece y el ecosistema microbiano comienza a equilibrarse mientras disminuye el porcentaje de patógenos.

Así las enfermedades producidas por los suelos se suprimen mediante el proceso conocido como “competencia exclusiva”. Las raíces de las plantas producen también sustancias útiles como carbohidratos, aminoácidos, ácidos orgánicos y enzimas. Los microorganismos eficientes utilizan este substrato para desarrollarse. Durante este proceso ellos segregan también substancias y proveen aminoácidos, ácidos nucleicos, y una gran cantidad de vitaminas y hormonas a las plantas. Por esta razón en estos suelos los microorganismos eficientes y otras bacterias benéficas coexisten a nivel de la Rizosfera (área de las raíces) en un estado de simbiosis con las plantas.

 ¿Cómo funciona ME?

Lo que los microorganismos efectivos tienen de especial es su funcionamiento.

 Para poder entender mejor este funcionamiento y sus sorprendentes efectos, es necesario observar de cerca los descubrimientos fundamentales y pioneros que el profesor universitario Teruo Higa ha transmitido al mundo como resultado de sus investigaciones en el campo de la microbiología:

  1. El descubrimiento de la diferencia fundamental entre los dos procesos en los que la naturaleza descompone las sustancias orgánicas para aprovechar los organismos resultantes, es decir, la

putrefacción y la fermentación

La putrefacción separa el nitrógeno del material orgánico y lo desprende (en su mayoría en forma de amoníaco) con generación de calor a la atmósfera. En el producto resultante (estiércol líquido y sólido, compost, etc.) se produce una correspondiente pérdida de energía.

  • La fermentación, gracias a los microorganismos correspondientes, incorpora nitrógeno al material orgánico, lo que supone una ganancia de energía; por tanto, el producto resultante es más fácil de digerir y transformar en los procesos subsiguientes (fabricación de humus, fermentos, etc.) y, lo que es más importante, se generan antioxidantes. Además, los procesos de fermentación se desarrollan sin emisión de olores.

El descubrimiento del principio de dominancia es la base sobre la que se sustenta el funcionamiento de ME. Gracias al profesor Teruo Higa, hoy conocemos 3 grupos de microorganismos. Dos de estos tres grupos se denominan Microorganismos jefes, y son los organismos de la putrefacción y la fermentación. El tercer grupo recibe el nombre de “organismos obreros”. Este grupo tan grande de los llamados microorganismos indiferentes trabaja (y ese es el descubrimiento pionero del profesor Teruo Higa) según la proporción cuantitativa de una u otra clase de microorganismos (putrefacción o fermentación) según el principio anterior. Si los organismos fermentadores son mayoría, un gran número de otros microorganismos se apuntan a la fermentación con todas las repercusiones positivas de este efecto sinergético: crecimiento, producción, calidad y conservación de las cosechas. Si son los organismos de la putrefacción los que predominan, todas estas ventajas desaparecen y, además, se produce el correspondiente problema del mal olor.

ME, un talento bioquímico polifacético

Las funciones de este cultivo microbiano sinergético son, en concreto:

la inhibición de microorganismos patógenos, la transformación de sustancias nocivas para la vida en sustancias beneficiosas, la descomposición de material orgánico, y la inhibición de malos olores y podredumbre, lo cual descarta la aparición de enfermedades y plagas provocadas por el ambiente. Estos efectos son consecuencia de las cinco clases de microbios principales presentes en ME, los cuales al realizar su actividad, es decir, al segregar productos metabólicos que a su vez sirven como producto de partida (alimentación) para sus simbiontes, se apoyan y se refuerzan mutuamente. Para obtener más detalles sobre la composición de ME, vaya aquí.

Antioxidación  ysintropía

Cabe destacar la alta capacidad que posee ME para generar antioxidación, un efecto derivado de las grandes cantidades de antioxidantes que se producen ininterrumpidamente durante el proceso metabólico circular de los microbios y que son tan importantes para todos los seres vivos. A este respecto, hay que destacar también (aunque este hecho no se ha podido fundamentar científicamente por la falta de bases actual) el efecto general regenerativo de ME en toda la materia, incluso inerte. Según suposiciones del doctor Higa, esto es así debido a las ondas gravitacionales emitidas por determinados microbios; estas ondas se oponen a la entropía, es decir, a las tendencias universales al caos y la destrucción, y de esta manera actúan sobre toda la materia concebible manteniendo su estructura o, por llamarlo de alguna manera, de modo “sintrópico”. La arcilla y la cerámica pueden incluso retener y reproducir de forma duradera estas ondas particulares.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.