LA IMPORTANCIA DE LA TECNOLOGIA DE LOS MICROORGANISMOS EFECTIVOS (ME)

¿En qué consiste la técnologia de los microorganismos efectivos ME?

ME es la abreviatura del concepto “microorganismos efectivos”. En torno a este concepto se desarrolla la técnica ME, que aplica estos microorganismos efectivos en la práctica. Los ME no son una clase concreta y única de microbios, sino que son una mezcla de diversos grupos de microorganismos que provocan un efecto saludable y regenerador en personas, animales y el medioambiente natural. La mayoría de estos microorganismos ya se han venido utilizando en la producción de alimentos y en la medicina. Durante muchos años en diversas instituciones de investigación, tanto en Japón como en otros países, se ha comprobado la inocuidad y seguridad de la aplicación de ME. Incluso si se bebieran por error, no surgiría ningún tipo de problema. En muchos países, en los que se aplica ME, tras superar una serie de pruebas, ya se ha aprobado su uso como refresco. Los ME no sólo se aplican a la agricultura, sino que las autoridades responsables de la higiene y las instalaciones sanitarias también los usan ya.

En consecuencia los ME están hoy en día registrados en muchos países; incluso en California, Estados Unidos, donde la legislación es más estricta, se permite tanto la producción como la venta de ME.

La técnica de ME se divide en dos métodos de aplicación. En el primero se aplican directamente los microorganismos, mientras que en el segundo se usan productos fabricados a base de ME. El primero de los métodos se centra principalmente en el medioambiente, agricultura, cría de ganado, explotación forestal y pesca entre otras actividades, mientras que el segundo hace hincapié en el contexto energético de la producción y en la medicina.

Existen diversas definiciones de Microorganismos Efectivos que resultan muy ilustrativas. Se pueden considerar armas biológicas virulentas para combatir gérmenes patógenos, aunque ésta no es su única utilidad. Para la producción rápida de compuestos resulta importante que haya una proporción más alta de actinomicetos (los microbios que producen sustancias perjudiciales para las bacterias). Pertenecen a un grupo de bacterias como por ejemplo las bacterias de la diarrea y el pus y se aplican junto con otras similares.

Ante esta perspectiva resultaba necesario definir los microorganismos efectivos. A modo general se pueden dividir en tres grupos: ME que se regeneran, EM que se desintegran y el grupo neutral. Esta clasificación si bien no es científica, sí responde perfectamente al orden natural.

Los microorganismos que denominamos efectivos son los que pertenecen al primer grupo, es decir, los que se regeneran. La regeneración, como su propio nombre indica, quiere decir volver a la vida. Los microorganismos efectivos tienen la capacidad, directa e indirecta, de frenar el proceso de descomposición y desintegración en todas las sustancias, preservar la salud del medioambiente y los seres vivos y crear sustancias bioactivas.

Sobre todo son sustancias antioxidantes; no sólo frenan los resultados perjudiciales de la oxidación, sino que tienen un efecto retroactivo eliminando la oxidación que ya se haya producido y restaurando el estado original. En este caso es irrelevante si la materia es viva o inerte.

Este proceso muestra una reversión de la entropía, es decir una reducción de la oxidación ya producida. La oxidación se combate con antioxidación. La antioxidación a que hacemos referencia en estas páginas conlleva en los seres vivos un incremento en la actividad de lo que en terminología médica se denomina “superóxido dismutasa” (SOD), que es la enzima que deinoiza los radicales libres. Las sustancias bioactivas que surgen de los ME no activan directamente el SOD, pero provocan efectos destacables, entre ellos la desactivación de los ácidos activos, es decir los radicales libres en la materia inerte y en los seres vivos.

Los microorganismos del grupo de desintegración presentan un comportamiento opuesto al de los del grupo de regeneración. Estos microorganismo producen sustancias, ya sea de forma directa o indirecta, que activan diversos tipos de procesos oxidativos. En otras palabras, el grupo de desintegración permite la reproducción de los radicales libres.

Los microorganismos neutrales no suelen dominar y se hallan entre los grupos de desintegración y regeneración. Su comportamiento es oportunista, se asemejan a los regeneradores cuando éstos dominan y a los desintegradores si son mayoría.

El estado desolador en que se encuentran los suelos labrados y las condiciones ambientales que empeoran día a día son consideradas por algunos expertos como fenómenos causados por una oxidación excesiva. Incluso las epidemias de plantas, animales y humanos, y el desgaste de la materia, pueden atribuirse a una oxidación excesiva.

Por tanto, la técnica de los ME no se limita a un ámbito pequeño, la agricultura, sino que con los ME se trata de hacer frente al exceso de oxidación general mediante la producción de antioxidantes, y sus microorganismos se utilizan con muchos fines.

La importancia de la técnica ME

para la reversión de la entropía

El desarrollo de la técnica ME comenzó en el año 1968 con el propósito de incrementar la calidad de las cosechas y como medida para hacer frente a las dificultades de los cultivos intensivos. Sin embargo hasta 1980 no se determinaron sus aplicaciones prácticas. En 1982 los ME se convirtieron en un producto utilizado en la práctica y gozaron de aceptación en todo el mundo, en un momento en que la agricultura biológica ganaba cada vez más adeptos. A día de hoy los ME se utilizan en más de 80 países (120 para el año 2000), y en más de 10 de estos países la técnica de los ME ya está contemplada en la política nacional.

Puesto que en estos países se trata de forma conjunta los problemas de la agricultura y los del medioambiente, se resuelven al mismo tiempo también los problemas sanitarios. Las palabras clave que definen la técnica ME son: segura, no agresiva pero eficaz, asequible desde el punto de vista económico, alta calidad y alta productividad. El objetivo último de la técnica ME es la creación de una sociedad viva y sana, en la que predomine el bienestar y la coexistencia armónica de todos sus miembros.

Puesto que la población mundial crece día a día, las superficies cultivables y los recursos naturales de los que disponemos se ven cada vez más limitados y los problemas medioambientales cada vez representan una amenaza mayor, lo que nos hace mirar al futuro con pesimismo. Prevalece la convicción de que es posible la coexistencia y colaboración de los pueblos para la resolución de los problemas, sin embargo somos escépticos en lo que se refiere a la posibilidad de alcanzar un estado de bienestar general.

Para poder conseguir que toda la humanidad alcance un estado de bienestar a través de la coexistencia, debemos atajar los problemas desde la raíz de la sociedad. Hemos de cimentar una nueva sociedad en técnicas que ahorren entropía y favorezcan la evolución de la Tierra. Por tanto resulta imprescindible crear en la sociedad un sistema tecnológico que se base en esos conceptos.

Antes de que la humanidad creara civilizaciones y la población aumentara en progresión geométrica, la Tierra tenía funciones que conservaban el equilibrio de la entropía, mediante las cuales se podía tomar cantidades ilimitadas de energía del Cosmos. Sin exagerar podemos decir que la Tierra ha ido evolucionando hacia la abundancia. Los resultados son los minerales, aceites, carbón y la gran variedad de la flora y la fauna.

A decir verdad, en la actualidad la existencia de la humanidad está en gran medida enfrentada a la evolución de la Tierra: se construyen obras públicas sin freno, se malgastan enormes cantidades de recursos y la contaminación se dispara. La humanidad se ha convertido en una carga para el planeta, ya que se contrapone a la evolución de la Tierra. Si se dejan las cosas así, la entropía crece enormemente por nuestra contaminación. Todos estaremos de acuerdo en que estamos camino de nuestra propia destrucción.

La entropía excesiva conduce al planeta hacia una oxidación y contaminación excesivas. Además si continúan los actuales niveles de contaminación, comenzarán a expandirse y reforzarse  microorganismos y virus perjudiciales, de modo que no sólo continuaremos contaminando el planeta, sino que además provocaremos plagas, ya que los insectos se multiplicarán y transmitirán enfermedades incurables que pondrán en peligro a las formas de vida más complejas.

La entropía crece en el mundo actual. Para poder atajar estos problemas, surge la imperiosa necesidad de buscar técnicas que ahorren entropía para poder concentrarse en ellas, ya que resultan adecuadas para la evolución de la Tierra.

 

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