HIGIENE CORPORAL SALUDABLE PARA LAS BACTERIAS

Todos los cuidados que se proporcionan al cuerpo contribuyen inevitablemente también a la confección de su microbioma. Cada jabón, gel del baño, crema, aceite, intervención realizada en el cuerpo y cada cosmético deja su huella sobre la composición bacteriana. Incluso la depilación de la piel va seguida de una alteración de su microbioma. La elección del champú para el cabello o del tónico capilar diseña la composición de la flora del cuero cabelludo y el cabello. Las consecuencias de cada uno de estos factores, así como el efecto de la sauna o de las técnicas de hidroterapia de Kneipp sobre las bacterias, aún no se han explorado.

El cuidado corporal adecuado para la especie HOMO SAPIENS es el que utiliza productos naturales. Para una higiene saludable, es suficiente hacer uso de agua limpia y jabón. Las soluciones alcalinas contenidas en jabones, cosméticos y oros artículos para la higiene pueden causar daños a largo plazo en el microbioma y en la piel.

Cualquier elemento que inhiba o mata a las bacterias, perturba o elimina simultáneamente el microbioma saludable y, eventualmente, genera enfermedad. Los compuestos de síntesis química causan la desaparición de cepas originales, la depauperación bacteriana y desviación en la composición del microbioma, a la vez que fomentan el predominio de las especies bacterianas que descomponen estas sustancias. El efecto de la piel dependerá del estado inicial del mismo.

Para la higiene intima, el lavado externo es suficiente. La vagina no requiere lavado, ya que se limpia con su segregación natural. En este entorno acido, los jabones son perjudiciales, ya que desvía el PH del medio hacia la alcalinidad, trastornando el crecimiento bacteriano y reduciendo drásticamente la cantidad de bacterias lácticas que viven en ella. Incluso el PH de los jabones neutros para la piel es excesivamente alto. Cuando es necesario, el microbioma vaginal se puede restaurar mediante baños de asiento con bacterias. Los salva-slips crean un ambiente húmedo que reblandece la piel y favorece el crecimiento de hongos, por lo cual es mejor no usarlos constantemente. El crecimiento fúngico se caracteriza por causar picor. El uso de tampones fuera de los días de la menstruación sustrae humedad de la mucosa vaginal, inhibiendo el crecimiento bacteriano y promoviendo el crecimiento de cepas ajenas u hongos.

Secar correctamente todas las arugas del cuerpo y pulverizarlas con bacterias en caso necesario es una medida preventiva contra el crecimiento fúngico: entre los dedos de los pies, debajo de las axilas o el pecho, en las ingles y en el pliegue de las nalgas. En estas áreas, asi como en las nalgas, no se debe utilizar crema sino, en todo caso, pomada, debido a su menor contenido de agua.
Básicamente, para el cuidado de la piel enferma es válido el siguiente principio: en pieles que exudan se deben untar cremas húmedas, mientras en pieles secas se untan aceites o cremas grasas. En ambos casos se pueden mezclar bacterias en el producto, justamente antes de su aplicación. Si se aplica loción o crema acuosa sobre una piel seca y escamosa, ésta se secará aún más; y la grasa no se adhiere a una piel que exuda.

En caso de inflamación, lesión o proliferación excesiva, por ejemplo, de hongos, se puede realizar una terapia local del microbioma.

EX Libris de doctora Anne Katharina Zschocke
Nuestras AMIGAS las Bacterias

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