GÉRMENES HOSPITALARIOS O LA LUCHA CONTRA LA VIDA BACTERIANA

Dado que en los hospitales surgen más resistencias que en otros entornos, se ha denominado a estas bacterias gérmenes hospitalarios. Cada año cientos de miles de personas son infectadas por ellos y decenas de miles mueren por su causa. Naturalmente, las bacterias no permanecen en un único lugar.

Dado el innumerable número de personas tratadas con antibióticos y las numerosas medidas de desinfección aplicadas en los hospitales surgen, lógicamente, múltiples actividades de resistencias a la vez. Cuando una bacteria posee tres o más de ellas, se habla de multirresistencia, fenómeno que se intenta abordar mediante los llamados antibióticos de reserva. Cuando estas tampoco muestran efecto por que las bacterias reaccionan correspondientemente, la medicina oficial moderna se encuentra literalmente sin recursos ante el fenómeno.

Gran parte de la población sana es también portador inconscientemente de genes de resistencia alterados que transmite por doquier mediante el contacto corporal. Cuando estas personas enferman, pueden tener muchas más dificultades para curarse que quienes no son portadores. Las consecuencias del uso de los antibióticos cuantitativa de bacterias, pérdida de biodiversidad bacteriana, distorsión de la comunidad que configura el microbioma, y activación de resistencia – son catastróficas. Se estima que los costes adicionales de un solo enfermo resistente a antibióticos ascienden desde 8’850.-Euros hasta 35’390.-Euros. En los 43 países de la OCDE y hasta el año 2050, estaríamos hablando de a próximamente 2,5 billones de Euros.

Hasta ahora, las consecuencias de la activación de resistencias a nivel mundial han sido reconocida como una verdadera amenaza. Un informe del gobierno británico de 2014 calcula que, hasta el año 2050, morirían en el mundo diez millones de personas más que hoy día cada año a consecuencia de las bacterias resistentes. Simplemente la disminución aritmética del producto nacional bruto debida a la presencia de resistencias en el ser humano, superaría – con casi 90 billones de Euros – el volumen económico total mundial.

Sin embargo, todos los documentos que plantean estratégicas, conceptos y programas de gestión para superar esta situación, independientemente de su extensión y de que procedan de gobiernos, organizaciones de salud, seguros de enfermedad asociaciones de médicos u otras iniciativas, todos ellos carecen completamente y sin excepción de amplitud de miras. Porque para salir de la espiral en la que nos encontramos, solo hay una estrategia: liberar la comunicación entre el ser humano y los microbios, integra e inmediatamente, de toda intención de matar.

Para resolver verdaderamente este peligro existencial para la vida en la tierra, no sirve de nada seguir luchando contra las consecuencias provocadas por una causa. El juicio humano sano nos dice simplemente esto: cuando a una acción le sique una reacción, y se responde al problema intensificando la acción, lógicamente la reacción va a ser aún más fuerte. Es ilusorio albergar la esperanza de poder seguir realizando la misma acción sin provocar una reacción. Y es francamente ingenuo creer que, sencillamente, la acción debe poseer tal intensidad como para que desaparezca la reacción. Opinar que la humanidad podría “llegar a controlar”, mediante un “esfuerzo intensificado”, el problema de las resistencias bacterianas es, de hecho, una arrogancia frente a la vida. Las consecuencias de seguir con esta mentalidad solo pueden ser, con toda seguridad, dramáticas.

Hace ya catorce años, la organización Mundial de la Salud OMS hizo una solicitud: “Hoy día , el problema ha alcanzado un nivel critico en todo el mundo. Se debe hacer algo urgentemente”. Desde entonces este llamamiento resuena por todas partes, incluido en las instancias más elevadas, pero se desvanece en medio de la pasividad generalizada porque, lo que se debe hacer de verdad, todavía no se ha entendido; la única salida a estos problemas que amenazan nuestra existencia, es la transformación de la intención de combate que ha prevalecido hasta ahora en el ser humano para, en su lugar, iniciar un cambio de rumbo hacia una convivencia pacifica en el planeta con los comunidades bacterianas naturales y sus cualidades.

EX Libris de doctora Anne Katharina Zschocke

Nuestras AMIGAS las Bacterias

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