EL ETERNO CONSEJO DE DIOS

Todo lo que al ser humano sobreviene como algo pesado, es muy a menudo llamado destino y considerado como un poder superior, lo que determina la vida del hombre.

…….En realidad, sin embargo, son los propios seres humanos mismos, que forman su destino o karma, que de acuerdo a sus decisiones libres es bueno o malo, exactamente según la ley, que el uno quien lo sembró, debe cosechar la siembra muchas veces, sea también a menudo en la vida terrena siguiente. Cada momento el humano establece la causa para futuros efectos fatídicos destinados y cada momento se sitúa en los efectos de las repercusiones de decisiones anteriores de la vida terrena actual y de pasadas.

……. Así que los humanos que viven hoy día en la tierra se responsabilizan ellos mismos, de lo que querrían y pensaban en pasadas vidas terrenas. No importa, si fue en general o fue dirigido a otras personas. Esto debería advertirnos, y aumentar nuestro sentido de la responsabilidad, para que, en el futuro, sea aquí en la tierra o en el más allá, que ya no más lesiones de efectos nocivos sean posibles, que oscurecen nuestras vidas y las hagan dolorosos. Por lo tanto, todo el mundo piensa, que les toca con más o menos graves «destinos», en primera línea, de que él es el causante y no otro humano.

……. Quizás de alguna manera ha añadió algo malo a un prójimo, quien bajo la circunstancia tenía que sufrir inocentemente. Para la víctima sufriente traen las leyes de la Creación siempre un equilibrio en cualquier forma, previsto, que él perdona al culpable. En el momento del acto los hilos oscuros del karma se unen al culpable, cuales firmemente como frutos de su voluntad vuelven hacia él. Este es entonces el “castigo”, que se inflige a sí mismo. En realidad, es la justa compensación de su mala voluntad, la verdadera “expiación”.

……. Desde este punto de vista debe ser la doctrina de la predestinación ser considerada de manera diferente que hasta ahora. Según esto, por la eterna decreta decisión de Dios está determinado, quien de los humanos está autorizado a la salvación eterna y quien previsto a la eterna condenación. Esto da la impresión, que desde el principio un cierto número de humanos puede alcanzar la salvación eterna, y otro número definitivo está eternamente perdido.

……. En oposición a esto está el dado libre albedrío de la decisión de Dios a los humanos, que afirma, que el humano mismo lo tiene en sus manos, si quiere forzarse para subir o bajar. La ejecución de sus decisiones son entonces las leyes de la Creación, cuales en la ejecución de su libre albedrío cuales a él dejan penetrar en alturas más luminosas u oscuridades más profundas. En esta dirección también el dicho de Karl May, en su libro, “Pensamientos celestes”:

……. “No sonríes sobre ello, porque es verdad: Tus pensamientos, palabras y obras están inscritos en el libro de la vida por nadie más que de ti mismo.»

……. El destino de la vida eterna o de la muerte eterna no se sitúa en Dios, sino solo en el humano. Él mismo lleva la responsabilidad para su actuar y pensar, lo que le lleva hacia arriba o abajo.  Dios, por sus leyes, sólo deja realizar las decisiones del humano.

……. Sólo en ello, se manifiesta al humano el consejo eterno de Dios (salmo 33,11), que desde el principio de la Creación cual se expresa en sus leyes inmutables y que está estrechamente relacionado con la omnisciencia de Dios, que no se deja separar de la justicia y del amor.

Autor : Herbert Vollman                                                                          

Traducción: Michael Wirz

 

Publicado en: LUZ

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.