El CAMBIO DEL MUNDO / EL MOMENTO CRUCIAL DEL MUNDO

El poeta Friedrich Hebbel escribió en sus “Diarios” (1837): “No tenemos que quejarnos de que todo sea transitorio. Lo más perecedero, si realmente nos afecta, despierta en nosotros un imperecedero”. Estas palabras dan en el núcleo de nuestras consideraciones. Transitorio e imperecedero son los dos conceptos más importantes para el desarrollo del espíritu humano.

Para conocer lo transitorio, solo tenemos que mirar alrededor en la naturaleza. Una y otra vez experimentamos el mismo desarrollo, cuando una semilla se planta en el suelo fértil, comienza a crecer, luego sigue la floración y la maduración, finalmente la sobre-maduración y la descomposición. Lo mismo ocurre en todas las demás áreas de la naturaleza, ya sean en los animales o las rocas, que crecen y luego se corroen. También el cuerpo terrenal del humano está sujeto a esta Ley de la Naturaleza.

El devenir y el transcurrir es la característica de lo transitorio. Transitorio es la Creación de la materialidad en completo, incluyendo la materialidad fina, el así llamado más allá. Ella es, lo que entendemos como el “mundo”, De ahí las palabras de Jesús: Mi Reino no es de este mundo … “(Juan 18:36)

También podemos llamar al mundo que está limitado, la Creación posterior, porque realmente se ha desarrolló después de la Creación Espiritual Real. Este es el modelo o patrón para el mundo de la materialidad recreada. Por lo tanto, “todo lo transitorio es solo una parábola” (Goethe, parte de Faust II, conclusión). Podemos agregar: “lo imperecedero”. Por tanto, una representación pictórica, una imagen de la Creación Espiritual imperecedera. En ello radica la solución a la cuestión del origen del mundo.

La Creación material se encuentra por debajo de la eterna Creación Espiritual. En el contraste del mundo, solo el ciclo de hacerse y transcurrir es eterno. Eso significa un eterno modular, un reunir de materiales básicos, que después de un cierto tiempo vuelven a su sustancia original, para luego limpiado y refrescado volver a conectarse de nuevo a nuevas formas, un eterno “morir y convertir” (Goethe).

En lo pequeño podemos observar el desvanecer y renovar de nuevo, por ejemplo, en el compost del jardín, que se compone de una variedad de desechos, entonces, de sustancias en las cuales la sobre-madurez ya ha comenzado. Después de un cierto período de tiempo estos desechos se han completamente descompuesto y convertido en humus fresco.

De manera cómo es el curso en la escala pequeña, también se realiza en la escala grande. Incluso las fusiones más grandes en el mundo de la materialidad, las partes de los mundos tienen que desvanecer alguna vez. Son enormes, en sí mismos partes autónomas con innumerables sistemas solares, que realizan un ciclo gigante.

En la revelación de Juan las siete partes del mundo existentes son nombradas como comunidades mundiales, designado y nombrado con los siguientes nombres: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, Laodicea (rev. 1,11). Cada comunidad-mundial tiene un Ángel como guardián.

Aquí no se trata de las comunidades terrenales en Asia, que llevan solamente el mismo nombre. La tierra pertenece a la parte de mundo Efeso, que es el más importante para la humanidad de la tierra.

Al igual como en lo pequeño hay transiciones en las plantas, animales y humanos, en el que se completa una cierta etapa de desarrollo y una nueva se avecina, está de nuevo en las partes de los mundos. Estos también tienen transiciones de un estado de madurez al otro, y cada vez si una parte del mundo desde el estado anterior de su madurez evolutiva se vuelve hacia un nuevo estado de madurez, entonces es un giro/cambio mundial o El momento crucial del mundo!

Pero una vez en los muchos millones de años abarcados ciclos completos llega un último giro, después del cual entra en un estado de sobre-madurez. Le sigue la desintegración y la disolución en la materia de origen, a partir de lo cual, nuevamente, nuevas partes de mundos, sin usar, se forman con nuevos cuerpos de mundos. Un tal último giro, que ha sido planeado desde el comienzo de la Creación, ha llegado ahora a nuestra parte del mundo, porque su circulación está llegando al final y, por lo tanto, a la disolución. Por supuesto, esto no sucede de la noche a la mañana, y no para todas las partes del mundo al mismo tiempo.

Ahora para la tierra, este giro, que trae la última sección de un largo período de desarrollo, ya se ha asentado palpablemente.

Humano y giro de mundos

¿Pero qué tiene que ver el humano con este giro mundial? ¿Porque es él, cuyo núcleo según su origen inmortal, en resumidas cuentas, en este mundo transitorio? ¿Qué le llevó a estar expuesto a los peligros y las tentaciones en el mundo?

La razón de esto es de buscar en el impulso suave del germen espíritu humano, para hacerse consciente, que comienza con una cierta madurez y desata un proceso completamente natural: el ser expulsado del paraíso. Porque la cuna del espíritu humano es el Paraíso, el Reino Espiritual. Él está allí, sin embargo, es un germen espiritual inconsciente, que no puede despertar por sí mismo.

Es por eso que tiene que sumergirse en la materialidad debajo de él, para en ella crecer y madurar como una semilla en la tierra.

Solo las impresiones e influencias mucho más gruesas de este mundo, con las que tiene que tratar, llevan a acabar, el germen espiritual inconsciente y a despertar al ser consciente de si mismo. Por lo tanto, el germen espíritu humano que lucha por la conciencia debe entrar en contacto con lo transitorio. Cuanto más “verdadero”, como más persistente, esto está sucediendo de forma natural, cuanto antes pueda resucitar de la materialidad y como plenamente consciente espíritu humano puro, como el “hijo perdido” volver al Reino Espiritual, para disfrutar allí eternamente las alegrías de un Ser Consciente. “Se siembra corrompible y se resucitara in-corrompible!”, escribe Paul en su primera carta a los corintios (1.cor. 15,42). De la materialidad corrompible, en la cual el germen espiritual encarno, subirá algún día lo in-corrompible, ¡el espíritu perfecto, como una personalidad consciente a las alturas lúcidas arriba de su patria!

Muchos preguntarán ahora, por qué el origen del humano está en el Paraíso. También podría estar en otro nivel más profundo fuera del paraíso y desarrollarse más desde allí, o podría surgir solo con el cuerpo del niño expectante.

La solución a esta pregunta radica, que, según la Ley del Ciclo, al final tiene que volver todo a su principio de origen. Solo entonces esta completado. Esta legalidad del regreso necesaria al origen al punto de partida, la vemos en nuestra materialidad como un ejemplo ilustrativo en la circulación de la sangre y del agua. La sangre siempre debe regresar al corazón, y el agua, que se eleva como vapor de agua desde el océano hacia la atmósfera, viene de allí en forma líquida o sólida al continente y de este de vuelta al océano. El espíritu humano está sujeto a la misma Ley. Él nunca podría recibirse al paraíso, si él previamente como germen espiritual no había sido en el Paraíso como su lugar de origen.

La propulsión hacia este ciclo de los gérmenes espirituales está en el impulso de querer ser conscientes, que tiene que suceder en la materialidad dentro de un cierto período de tiempo.

Si el humano descuida el determinado tiempo a él dado para su madurez, y usa su libre albedrío para ir por caminos equivocados, entonces existe al final un gran peligro, no encontrando su camino de regreso al Reino Espiritual a tiempo y se queda atrapado en la materialidad. Entonces su cuerpo sutil estará también atraído hacia la descomposición de la materialidad.

El espíritu del humano pierde con ello su autoconciencia, su “yo” personal y con ello también la con él vuelta ser consciente forma humana. Luego tiene que regresar al paraíso como una semilla espiritual inconsciente.

Ante esta muerte eterna, espiritual, también llamada la otra muerte o la segunda muerte, (rev. 20,6), está prevenido en la Biblia. Él es sinónimo con la condenación eterna y con la eliminación del nombre en el “Libro de la vida” o mejor dicho: de la vida consciente. El borrar del nombre “Espiritual” viene a la expresión en las frases: “La memoria de los justos permanece en bendición; pero descomponerse el nombre de los impíos” (proverbios 10,7). Ya Sirach advierte: “El que busca cosas transitorias, transcurrirá con ello”. (Sirach 31.5) Quién se deja atrapar por lo efímero, el que pierde el control sobre ello y empuja al lado lo espiritual, se traba en la transitoriedad y debe desvanecerse en ella. O, en otras palabras: Quién se vincula con la materialidad, con la materia, no reconociendo nada más que la materia y solo ella como lo único existente creyentemente acepta, transcurre con ella, porque él no puede solventarse de ella, cuando la materialidad se disuelve y se transforma hacia atrás a la semilla de origen de la Creación subsecuente. Por lo tanto, este cambio del mundo se convierte también en un cambio de la humanidad, a un punto de cambio en todo el ser del humano, no solo en la existencia terrenal. Ella trae la terminación del desarrollo para el espíritu humano, cual una vez dejó la Patria y entró en el mundo de la materialidad como un germen, tan inconsciente como un niño, que llega al colegio y solo con el tiempo toma conciencia del propósito y la meta de la escuela.

De acuerdo con el Plan Sabio del Creador, los mejores maestros fueron dados a los espíritus humanos en desarrollo. Varios espíritus elevados fueron encarnados en la tierra para tal fin, especialmente en los tiempos de los cambios, para seguir guiando fielmente e introducir a los espíritus humanos a los nuevos conocimientos del Libro de la Creación al siguiente nivel de conocimiento. Algunos de estos maestros son conocidos por nosotros: Moisés y los Profetas, Krishna, Zoroastro, Lao-Tse, Buda, Mahoma. Pero otros líderes de la humanidad han sido. muy por delante de ellos. Sus enseñanzas siempre se han adaptado a sus respectivas capacidades de pensamiento y percepción, y siempre su objetivo era el mismo: guía cuidadosa de un nivel, ¡al nivel del reconocimiento de Dios y adoración a Dios mediante el acto! También muchos espíritus humanos maduros pudieron participar en todas las áreas de la vida en la perfección terrenal y espiritual.

Pero los humanos agradecieron a su Creador por todas estas ayudas muy poco. En su mayoría, las enseñanzas se doblaron poco después de la muerte del Portador inclinados según los deseos egoístas. También vinieron falsos maestros y profetas, quienes aprovecharon la inercia espiritual de muchos y les ofrecieron sus propias y más cómodas enseñanzas, para así llegar a tener poder terrenal y apariencia.

Y luego, cuando vino Jesús y trajo la palabra y advirtió la proximidad del juicio final, que está reservado para el Hijo del Humano como Juez Mundial y Maestro Mundial, Él solo encontró aquí y allá. un suelo fértil. A la mayoría no le importó su mensaje de Dios. Hicieron lo que querían y pensaron que era lo correcto y se alejaron cada vez más de Dios.

El comportamiento de los humanos hacia los mensajeros y maestros, que Dios envió al humano para ayudar y promover su desarrollo incluso antes del tiempo terrenal de Jesús, Jesús describió acertadamente en la parábola de los jardineros de vino, que, como todas sus parábolas, debe ser entendido en el sentido espiritual no en lo terrenal (Mat. 21,33-43).

Dios, el dueño de la casa, creó un viñedo (la materialidad) y lo puso a disposición de los viñaderos (los humanos). Sus sirvientes (mensajeros) cuales Él les envió, fueron considerados con burlas y desprecio, sí, incluso asesinado. ¡Cuando entonces el Dueño de la casa envió a su Hijo, no se espantaron de matar a este también! ¡Jesús aquí prefigura su propia muerte terrenal violenta!

Pero finalmente, también la actitud hostil de los humanos frente a su Creador tiene su fin. ¡Y este fin trae ahora el cambio del mundo con el juicio final/tribunal mundial! ¡Ello exige de los humanos la decisión final, si él quiere caminar al camino de la oscuridad eterna o a la vida eterna! En este juicio se le dejará al humano la plena libertad de decisión. ¡Entonces él tiene que hacer su propio juicio! ¡Se ejecuta en camino de radiación moderada a través del Hijo del Hombre proclamado por Jesús!

El desarrollo del humano no puede ser arbitrariamente largo, y no ser interrumpido arbitrariamente y luego continuarse de nuevo. Una flor tampoco interrumpe su crecimiento en ciertos momentos, para seguir creciendo después, sino evoluciona constantemente hacia la madurez en el lapso de tiempo, ¡en la que a ella está establecido para ello! Esta Ley de la Naturaleza se aplica sin excepción también al crecimiento espiritual y la maduración del humano.

Él también debería haber madurado con la madurez de la Creación actual para el comienzo de su ascensión. Como él no lo es, tiene que compensar la negligencia. Pero solo puede hacer eso si finalmente deja el mal y lo falso y se decide, solo queriendo hacer el bien y también hacerlo. El camino hacia ello le muestra el conocimiento de la Creación.

El lapso de tiempo, para ponerse al día y el último madurar hasta la disolución de la materialidad puede incluir varios milenios o más. Ella igual está en comparación hasta la fecha de hoy del desarrollo solo medido en corto.

En el desarrollo de la humanidad hay algo más, muy esencial a tener en cuenta. La autoconciencia del espíritu humano que sucede en muchos niveles, el dar cabida de lo versátil, ¡toda la sabiduría integral de la Creación no es posible de adquirir en una vida terrenal! Se requiere para ello vida terrenal repetida, y a menudo se encuentran humanos de nuevo en las diferentes vidas terrenales. A veces nos llega una sospecha fugaz de ello, cuando nos encontramos con esta o aquella persona desconocida y tenemos en ello la sensación de conocerla ya hace mucho tiempo. Similar nos pasa con ciertos lugares y áreas.

Todos estos procesos de desarrollo no están sujetos a ninguna arbitrariedad, sino siguen estrictamente a las Leyes de Dios y traen en atendencia solo beneficio y progreso. Solo se vuelven peligrosos para los humanos si él se encadena demasiado a lo transitorio. ¡Él nunca debe olvidar, que él es solo un excursionista en este mundo, cuyo objetivo y hogar está en altitud y no en la profundidad!

Babilonia, la gran ciudad

Desafortunadamente, ¡muchas personas eligen la profundidad y, por lo tanto, la distancia a Dios! La razón de esto lo encontramos en el pecado original, cual tiene como consecuencia todo el mal.

Este mal que creció en milenios, Juan describió en el Apocalipsis como el terrible animal, que él vio saliendo del mar, eso significa salir de la materialidad (revel. 13,1). Es la personificación del intelecto en la tierra y debe su poder al dragón, es decir, Lucifer, el Anticristo, el ángel, derrocado por su propia culpa (rev. 13,2). Sedujo a los espíritus humanos a criar su intelecto a lo alto, y de ese modo encadenarse a sí mismos a lo transitorio. A partir de eso se desarrolló en consecuencia todo el mal, como el amor propio, vanidad, querer saber mejor, querer ser considerado, avidez de placeres, sensualidad, etc .., al gran pecado contra el Espíritu Santo, esto quiere decir contra las Leyes de Dios! Este pecado está representado en la revelación por el otro (segundo) animal (reve. 13,11).

Solo en el terreno de lo transitorio puede Lucifer con la ayuda del intelecto encuadernado a la tierra, difundir su poder a través de esos humanos, que se rinden a él voluntariamente. De esa manera, se convirtió el intelecto criado demasiado grande en un monstruo, lo cual el humano finalmente no puede domesticar más.

El final, de esta dominación absoluta del intelecto y el pecado creado por ello en el mundo (Babilonia) viene con el cambio del mundo conectado, juicio del mundo (reve. 14,6-12).

La “gran ciudad de Babilonia” mencionada en el versículo 8 del capítulo 14 debe considerarse un término para todos los pecados, la cual el humano ha creado de la voluntad falsa. Son tantas, que en el más allá a partir de ello han surgidos sitios enormes, los cuales en el conjunto forman una gran ciudad.

La contaminación terrenal es solo una copia débil de estos sitios, una consecuencia cuya causa recae en el hombre mismo, en su falso y mal pensar. Ahora de repente se descubre en toda la tierra está contaminación existente ya hace mucho tiempo en su medida total, porque ella ya no se pasa por alto en su gran acumulación, con otras palabras, porque el pantano ya llega al cuello. Advertencias y llamadas de alarma señalan en todas partes a ello. Científicos profundamente preocupados admiten abiertamente, que el planeta tierra está en peligro, porque en realidad se parece a un enorme vertedero de basura.

Pero la humanidad ya está metida demasiado profundo en el pantano hecho a sí mismo, para descubrirse ella misma con su propia fuerza. Donde se hacen intentos, en general, solo son una gota sobre una piedra caliente.

La gran limpieza de toda la suciedad y de todo lo falso solo aún puede suceder en el juicio del mundo a través de la Fuerza de Dios, al tiempo que se conserva todo lo que se esfuerza para el ascenso hacia arriba, se refresca y se fortalece a través de la radiación de la Pureza Divina.

En ello, también se destruye la “gran ciudad de Babilonia”, no el mundo entero, como a menudo se supone, de lo contrario, no se habría prometido en la misma revelación el Reino de la Paz de los Mil Años. Solo entonces la construcción en la tierra puede comenzar con aquellos que saben que la pureza del alma es uno de los fundamentos más importantes para ello. Ella también incluye la futura limpieza de la tierra de toda la suciedad.

Como su nombre lo dice, el juicio del mundo se aplica al mundo entero, no solo a la tierra. En los capítulos 2 y 3 de la revelación se describe, como son los juicios del Hijo del Humano como el Juez del mundo, que Juan trae a los guardianes individuales (ángeles) de las comunidades mundiales.

Estos juicios muestran, que en las otras partes de los mundos también hay humanos que han pecado contra las Leyes de Dios y ahora están sujetos al mismo juicio mundial como los humanos de nuestra parte del mundo Éfeso.

Incluso podemos asumir con certeza, que en las otras partes de los mundos que también existen cuerpos del mundo como nuestra tierra, en las cuales están encarnados humanos en la misma forma, como la tenemos nosotros. Porque la forma humana es una peculiaridad del espíritu humano en la recreación, y dondequiera que un espíritu humano encarna en la recreación en un cuerpo material, este tiene siempre la forma humana conocida por nosotros.

 

Aunque los juicios del juez siempre están dirigidos a los tutores de las comunidades mundiales individuales, por lo que están destinados principalmente para los espíritus humanos que cuidan.

Es por eso que las palabras de advertencia del Hijo del Hombre, que él dirige al guardián de nuestra parte del mundo, para los humanos terrenales es de la mayor importancia: “Recuerda, de qué te caíste y haz las primeras obras. Ahora donde no, vendré a ti pronto y arrojare tu candelero de su lugar, donde no te arrepientes “. (rev. 2,5) “”De lo que caíste” se refiere a el sobre-criado intelecto, quien reprimió y derribó el espíritu, de manera que él no puede hacer “las primeras obras” como antes de la Caída del pecado, a saber, de mantener despierta la sensibilidad espiritual y con ello de mantener erguido la conexión con Dios.

Escrito ” Herbert Vollmann – escrito en las cercanias de Abd Ru Shin- “

Traduccion ” Michael Wirz “

               

Publicado en: LUZ

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