BEBA AGUA Y MANTENGASE SANO

NUESTRO CUERPO NECESITA AGUA   

Nuestro organismo consta de un 70% de líquido. Esto se compone de sangre (5% del peso corporal), extracelular (15%) y fluido intracelular (50%). Estos últimos representan el entorno de las células y les proporcionan los nutrientes y el oxígeno que requieren. Por otro lado, eliminan los desechos del metabolismo.

Hoy en día muchas personas sufren de deshidratación crónica ya que no beben lo suficiente.
Además, su alimentación (demasiado salada) y estilo de vida (demasiado estrés, …) consumen más agua de la que ingieren. La solución a sus problemas, por lo tanto, no es por los medicamentos, sino por la ingesta diaria de al menos 2 litros de agua. Una sorprendente ganancia de energía es la primera señal de que su equilibrio hídrico está bien nuevamente.

Nuestro cuerpo está constantemente amenazado por la falta de líquido. Todos los días
perdemos 2.5 litros de agua en forma de orina, sudor, vapor de agua en al aire exhalado y
líquido en las heces. Cuando el suministro reemplaza el consumo, el balance hídrico está
equilibrado. Si la ingesta es insuficiente, el saldo es negativo y sufrimos de deficiencia de
agua o deshidratación.

Esto puede suceder muy rápido. Podemos vivir mucho tiempo sin alimentos sólidos (hasta
seis semanas o más, como evidencias terapéuticas de ayuno), pero no sin agua. Después de
tres días sin agua libre o agua ligada, ya amenaza la insuficiencia orgánica grave, más la
muerte después de dos o tres días.

Dado que usualmente hay mucha agua a nuestra disposición, no pensamos cuán breve es el
período, de lo que soportamos sin beber, y cuán brevemente es el camino hacia la
deshidratación y la muerte.

Aunque la sed nos dice cuándo y cuánto debemos beber, no siempre tomamos la cantidad de
agua que necesitamos para mantenernos sanos y vitales. Este suministro insuficiente de agua
no es suficiente para causar la muerte, pero es lo suficientemente grande como para dañar la
salud. Al igual que una planta que se marchita y se atrofia con la deficiencia de agua, el hombre también pierde su fuerza y se enferma cuando no bebe lo suficiente. Desafortunadamente, las consecuencias a menudo no están asociadas con una deficiencia de agua.

La deshidratación general del cuerpo provoca dos trastornos metabólicos graves, y las
consecuencias son todos los síntomas que discutiremos más adelante. Estos dos trastornos
severos son la función enzimática ralentizada y el auto envenenamiento.

RALENTIZADA FUNCIÓN DE LA ENZIMA             

Las enzimas tienen la tarea de desencadenar numerosas reacciones bioquímicas, que son necesarias para las funciones corporales. Para esto necesitan, entre otras cosas, un entorno acuoso y mucho espacio. Es más difícil para una enzima cumplir con su tarea, mientras que
otras enzimas y sustancias a las cuales se les influencian o que surgen por su actividad, se encuentran en el mismo ambiente. También es desfavorable si los líquidos orgánicos son gruesos y concentrados, es decir, viscoso. Sin embargo, tal viscosidad creciente es la consecuencia inevitable de una deficiencia de agua. La función enzimática ralentizada
paraliza gradualmente todos los procesos de la vida orgánica, por ejemplo, las reparaciones o
la formación de hormonas, que son necesarios para la salud del organismo.

AUTO – ENVENENAMIENTO

El segundo gran problema con el que el cuerpo está expuesto a la deshidratación es el autoenvenenamiento.

Todos los días las células forman productos metabólicos, que son excretados principalmente
por el agua. El sudor consiste en 99% de agua, la orina al 95%, el aire exhalado y las heces al
80%.

La excreción, sin embargo, no cesa cuando le negamos al cuerpo el fluido que necesita para
funcionar de manera óptima. Continúa, pero con menos líquido. La cantidad de orina
disminuye, y la orina se vuelve más densa; el sudor está más concentrado, el excremento seco
y duro. En estas condiciones, menos toxinas son necesariamente excretadas. Los productos de
desecho se acumulan gradualmente en los órganos excretores, cubren las paredes de los vasos
sanguíneos y “bloquean” los órganos. El contenido de toxinas en sangre y fluidos celulares
aumenta. Todos estos factores contribuyen al auto-envenenamiento del organismo, que es el
punto de partida de todas las enfermedades en la medicina natural.

La función enzimática ralentizada y el auto-envenenamiento juntos desempeñan todas las
alteraciones típicas de la deficiencia de agua.

DEFICIENCIA DE AGUA AGUDA Y CRONICA

La mayoría de las personas no se sienten afectadas por la deshidratación. Solo piensan en la
deshidratación rápida e intensa que pueden causar los viajeros perdidos del desierto. Pero hay
otro tipo de deshidratación que se puede llamar crónica porque no ocurre tan repentina y
violentamente como la aguda. La deshidratación crónica ahora está muy extendida y afecta a
las personas que beben muy poco.

Los síntomas que se producen en este caso no son tan pronunciados como en el caso de la
deshidratación aguda, pero están presentes. Estos incluyen fatiga y déficit de energía crónica,
estreñimiento, ciertos tipos de hipertensión, gastritis, úlceras deestómago ,sobrepeso, numerosos eczemas, niveles altos de colesterol, algunas infecciones de la vejiga, reumatismo,
etc. (varias causas pueden causar una enfermedad idéntica no exclusivamente causado por
deshidratación crónica).

FATIGA Y ESCASEZ DE ENERGIA       

La deshidratación en el tejido ralentiza la actividad de las enzimas, también aquellas enzimas que generan energía. La producción de energía se puede reducir en caso de deshidratación crónica de tal manera que la persona en cuestión no puede ni siquiera mantenerse derecha. Permanece inmóvil en un estado somnoliento o inconsciente. En casos menos graves, la deshidratación crónica conduce a una fatiga constante, que a menudo tiene un impacto negativo en el trabajo y la alegría de la vida. Tan pronto como una persona bebe lo suficiente en este estado, su energía regresa. El suministro adecuado de agua promueve la actividad de las enzimas y, por lo tanto, la producción de energía. Es por eso que la mayoría de las personas reportan nuevas fuerzas y un nuevo vigor cuando beben lo suficiente nuevamente.

ESTREÑIMIENTO

Cuando la papilla entra al intestino, todavía contiene agua de una persona para que las heces no se vuelvan demasiado duras. El exceso de agua es absorbido por la pared intestinal hasta que las heces tienen una consistencia normal y pueden excretarse sin dificultad. En la deshidratación crónica, sin embargo, esta eliminación de agua puede ser extrema. Como el organismo no recibe suficiente agua del exterior, trata de obtenerlo por todos los medios. Entre otras cosas, elimina el agua de algunas partes del cuerpo para que esté disponible para otros. Por ejemplo, si el colon reabsorbe más agua de lo normal, las heces se secan y son difíciles de separar. El estreñimiento causado por la deshidratación crónica solo se puede remediar eliminando su causa, lo que significa que la persona en cuestión beba más durante el transcurso del día. Luego, el cuerpo deja de extraer demasiada agua de las heces y la excreción normal vuelve a ser posible.

LA SED

Con la ayuda de la sed, el organismo previene la deshidratación. Es una señal de alarma que
suena cada vez que el cuerpo comienza a sufrir de deficiencia de agua. La sed nos hace beber,
tanto que la deficiencia de agua está equilibrada. El sentido de la sed por lo tanto es débil en
poca deficiencia de agua y fuertísimo en fuerte deficiencia de agua. Si no sacamos la sed,
gradualmente se vuelve más fuerte, ya que el cuerpo también pierde su agua en estado de
deshidratación porque requiere la excreción de las toxinas y la regulación de su temperatura
por la transpiración.

Sentimos la sed en la boca, no en el estómago o en la barriga. La mucosa oral, la faringe, la
cuerda vocal y la lengua se sienten incómodamente secas.

Una vez que hemos bebido suficiente agua para compensar la escasez, la sed desaparece.

Pero incluso si bebemos mucha agua a la vez, en esta situación no se excreta orina, como es
el caso en circunstancias normales. La excreción de orina solo comienza cuando el agua
bebida supera los requisitos de fluido del cuerpo.

La sed es una señal de alarma del cuerpo que todos deben tener en cuenta. Pero hay personas
que rara vez tienen sed. Cuando se les pregunta, afirman que nunca tienen sed y, por lo tanto,
beben muy poco. Hay dos razones principales para esto.

La primera razón es el desprecio reiterado por la sed. Cuando nos acostumbramos a no
responder a la sed, se debilita con el tiempo y las consecuencias (sequedad bucal, ronquera,
etc.) ya no se sienten tan claras. Esto funciona de manera similar a las personas que a menudo
usan platos calientes, por ejemplo, camareros. Como no reaccionan a la sensación de ardor en
las manos, se acostumbran a este calor y, después de un tiempo, incluso pueden resistir
temperaturas muy altas.

Si bebes un poco, siempre puedes soportar la sed y no notas las señales de alarma del cuerpo
tan claramente. Pero esto solo se aplica al sentimiento, no a las consecuencias. Aunque no
tienen sed, estas personas inevitablemente sufren de deficiencia crónica de agua.

La pérdida de la sensación de sed es rara en niños, bastante a menudo en adultos y, a menudo, en personas mayores. Estos últimos pueden tener la boca seca y aún no sienten la necesidad de beber, o no se dan cuenta de que deben beber.

Hay una segunda razón que puede llevar a una pérdida de sed. Confundimos la sed y el
hambre. A veces confundimos estas dos sensaciones, aunque son diferentes. Si regularmente
sacamos la sed a través de los alimentos, la sensación de sed se vuelve más débil, o no la
percibimos como tal.

Afortunadamente, podemos restaurar la sensación de sed como cualquier función fisiológica.
Es suficiente si nos obligamos a beber con normalidad, incluso si no tenemos sed. Después de
unos días encontraremos nuestra convicción de cuán sedientos estamos, aunque ya hayamos
bebido.

Escritor : Christopher Vasey

Traducido : Michael Wirz

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