LA MEMORIA MOLECULAR DEL AGUA

La memoria molecular del agua se encarga de que los fractales vibracionales sigan permaneciendo, incluso aunque la materia que originó la vibración ya no se encuentre en la solución. Los grupos moleculares forman la memoria del agua almacenando la energía vibracional en forma de información dentro de su estructura interna. De aquí resulta un estado ordenado en el que las ondas forman un campo comunicativo conectado. Por lo tanto actúan generando un orden y portando información. La interacción óptima de estas fuerzas implica salud.

Por ejemplo, cuanto mayor sean los grupos estructurales en el agua, menos podrán atravesar la membrana celular e hidratar el interior de las células, limpiar ni participar en el proceso metabólico. Gracias a la fuerza centrípeta del remolino los grupos moleculares de agua se desmenuzan y se hacen cada vez más pequeños y con mayor carga energética. Por lo tanto, antes de que el agua pueda asumir su función vital dentro de nuestro cuerpo será necesario crear los pequeños cristales líquidos hexagonales.

 

Los ME-Ceramica según Victor Schauberger trabajan con este principio de la contra-rotación del remolino, al que se puede referir como remolino de alta frecuencia. Los distintos tubos de agua adyacentes entre si están construidos de tal manera que las fuerzas de tracción opuestas separan las frecuencias hasta los niveles de vibración más finos.

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